"Consuelo y Esperanza: Ofrecer el óleo de la consolación y el vino de la esperanza a través de los sacramentos y el acompañamiento" es una frase que encapsula la misión cristiana de cuidar al sufriente, inspirada en la parábola del Buen Samaritano, donde Jesús unge al herido con aceite (consuelo) y vino (esperanza/curación), siendo los sacramentos y la caridad la manifestación actual de este cuidado divino, especialmente relevante en el documento vaticano Samaritanus Bonus.
Significado y Origen:
- El Buen Samaritano (Lc 10, 30-37): Jesús es el verdadero Samaritano que se detiene por el hombre caído (la humanidad sufriente), curando sus heridas con "aceite y vino", símbolos de alivio y gozo.
- Aceite y Vino: Representan el Espíritu Santo, la gracia, la medicina para el alma, el consuelo y la esperanza que brotan del amor de Dios.
- Samaritanus Bonus (2020): La Congregación para la Doctrina de la Fe usó esta imagen para enfatizar el cuidado integral de las personas en fases críticas de la vida, alertando contra la cultura de la muerte y promoviendo una medicina compasiva.
- Cómo se aplica en la Fe:
- Sacramentos: La Unción de los Enfermos (aceite) y la Eucaristía (vino) son sacramentos de consuelo y fortaleza para los que sufren.
- Acompañamiento: Ser un "buen samaritano" hoy significa acompañar con ternura, oración, escucha y cercanía a quien está sufriendo, aplicando la caridad de Cristo.
- Consuelo y Esperanza: Se ofrece la fortaleza de Dios (2 Cor 1:4-5) y la certeza de la resurrección, no solo paliando el dolor físico, sino también el espiritual, como un don de Dios. En resumen, la frase describe la acción de la Iglesia y de cada creyente como reflejo de Cristo, ofreciendo sanación y vida en medio del sufrimiento, usando los medios de la fe y la caridad para ser un bálsamo de esperanza para el mundo.
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