TEXTOS LITÚRGICOS
1ª lectura: Sab.12.13.16-19.
2ª lectura: Ro. 8,26-27
EVANGELIO
Mateo 13, 24-30
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Queridos hermanos y hermanas enfermos:
Si algo nos enseña la enfermedad, es que la vida cambia de ritmo de la noche a la mañana. La prisa del mundo exterior se detiene y nos quedamos a solas con nuestro cuerpo, con nuestras debilidades y con nuestras preguntas. Al escuchar el Evangelio de hoy, es fácil que nos sintamos identificados con ese campo donde, junto a la buena semilla, de repente aparece una cizaña que no esperábamos y que no queríamos.
Para ti, hoy, la cizaña tiene nombres muy reales: es el dolor que no cesa, el diagnóstico que asusta, la pérdida de autonomía, la dependencia de los demás, el miedo al futuro o esa sensación de soledad que a veces se cuela en la habitación cuando se apagan las luces. Es completamente natural que le preguntemos al Señor: «¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? ¿De dónde ha salido esta cizaña?». Y es natural que sintamos la tentación de la impaciencia, queriendo arrancar este sufrimiento de golpe.
Pero hoy, Jesús te mira con una ternura infinita y te dice al corazón: «Ten paciencia. Déjame cuidar de ti».
Dios no te ha mandado la enfermedad. Dios es el buen sembrador que solo siembra cosas buenas. Pero Él, en su misteriosa sabiduría, te dice hoy que no temas a la cizaña del dolor, porque tu trigo —lo valioso que hay en ti— sigue intacto y está creciendo.
¿Cuál es el trigo que hoy madura en tu vida de enfermo?
- El trigo de la fe pura: Cuando se tiene salud, es fácil alabar a Dios. Pero cuando rezas desde la cama, cuando confías en Él en medio de la incertidumbre, tu fe se convierte en un oro purificado. Es el trigo más valioso a los ojos del Padre.
- El trigo de la paciencia: Cada hora que sobrellevas con serenidad, cada tratamiento que aceptas con valentía, es una victoria del amor en tu vida.
- El trigo de la intercesión: Tu oración en el sufrimiento tiene un poder inmenso. Aunque te sientas inútil o una "carga", la Iglesia te dice hoy que eres un pilar fundamental. Tus dolores, unidos a la cruz de Jesús, están salvando al mundo y sosteniendo a tu familia. [
San Pablo nos regala hoy en la segunda lectura el pasaje más hermoso para un enfermo: «El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir como conviene». El Señor sabe que hay días en los que el dolor físico o el cansancio mental te impiden rezar, leer la Biblia o concentrarte. No te exijas nada. Cuando no tengas palabras, cierra los ojos y confía. Tu mismo silencio, tu mismo suspiro y tus lágrimas son la oración más profunda que el Espíritu Santo traduce y eleva hoy ante el trono del Padre.
La primera lectura nos recordaba que Dios nos gobierna con mucha indulgencia porque conoce nuestra fragilidad. Él no es un juez rígido que te pide cuentas por estar cansado o triste; Él es el Padre que se inclina sobre tu cama para darte fuerzas.
Querido hermano, querida hermana: no mires con amargura la cizaña de tu enfermedad. Mira el trigo de tu dignidad. Sigues siendo el hijo amado de Dios, el campo preferido de su amor.
Que la Virgen María, que permaneció de pie al pie de la cruz de su Hijo, se siente hoy a tu lado, tome tus manos, alivie tus dolores y te llene de su paz.
Amén.
Gracias por compartir , me hace reflexionar en este evangélico y la segunda lectura, yo también me hago preguntas y leyendo encuentro paz y paciencia y cierro los ojos y confío, Dios no me va abandonar🙏
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