DIÓCESIS DE CALAHORRA Y LA CALZADA-LOGROÑO. PASTORAL DE LA SALUD
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jueves, 30 de abril de 2026
viernes, 24 de abril de 2026
Preparar y acompañar gozosamente el sacramento de la unción
miércoles, 15 de abril de 2026
Pautas para vivir dignamente el envejecimiento
sábado, 4 de abril de 2026
DOMINGO DE RESURRECCION. "La luz que ninguna enfermedad apaga"
El sepulcro está vacío
- En la mano del enfermero que consuela.
- En la fuerza del paciente que no se rinde.
- En la esperanza de la familia que reza unida.
- 2. Resucitar con Cristo en el presente
- San Pablo nos dice en la segunda lectura: "Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba". En el contexto hospitalario, esto no significa ignorar el cuerpo enfermo, sino entender que nuestra dignidad y nuestra vida están escondidas en Dios. La resurrección comienza hoy cuando elegimos la paz sobre la angustia y el amor sobre la desesperanza.
- 3. Testigos de la vida en el hospitalPedro nos recuerda que nosotros somos "testigos". En este lugar, ser testigo de la Pascua significa ser portadores de luz. Cristo resucitado no eliminó las heridas de sus manos, pero las transformó en signos de gloria. De igual modo, nuestras cicatrices y procesos de curación son testimonio de que la vida siempre se abre camino.
- Una esperanza que sanaQue este 5 de abril no sea solo una fecha en el calendario, sino un encuentro real con el Viviente. No importa cuán oscuro parezca el pasillo del hospital, la luz de la mañana de Pascua ya ha entrado.
- ¡Feliz Pascua de Resurrección!
viernes, 3 de abril de 2026
VIERNES SANTO. "La Cruz que nos acompaña" en el Hospital
Puntos para la reflexión del personal y pacientes:
·
Para el enfermo: Unir el propio dolor al de Cristo
como una ofrenda de paz por el mundo.
·
Para el personal sanitario: Ver en cada
paciente el rostro de Jesús sufriente que necesita ser bajado de la cruz con
ternura.
·
Para las familias: Ser como la Virgen María, que
permanece fiel al pie de la cruz, sosteniendo con la presencia lo que las
palabras no pueden explicar.
miércoles, 1 de abril de 2026
JUEVES SANTO. Cena del Señor: "El Dios que se inclina en nuestros pasillos"
"Bajo la sombra de la Cruz, brota la esperanza del alivio"
1. El Altar de la Cama
A menudo pensamos que para "vivir" el Viernes Santo hay que estar en una procesión o en un templo. Sin embargo, para el enfermo, la cama se convierte en su propio altar. No necesitas moverte para participar del misterio; la limitación física es, en sí misma, una forma de unión con la fragilidad humana que Jesús asumió.
2. El Lenguaje del Silencio
El Viernes Santo es el único día en que la liturgia comienza en silencio y postración. La enfermedad tiene un silencio similar: ese momento en que las palabras de los demás sobran y solo queda el estar presente. En ese vacío, el enfermo no está "perdiendo el tiempo", sino habitando el mismo espacio de espera y entrega que se vivió en el Calvario.
3. "Tengo Sed": La Humanidad Compartida
En la cruz, Jesús no pronunció grandes discursos teológicos, sino palabras de vulnerabilidad: “Tengo sed”.
Para el enfermo: Es el permiso divino para sentir cansancio, para pedir ayuda y para reconocer que el cuerpo duele.
Para el cuidador: Es el llamado a ser ese "Cirineo" o esa "Verónica" que, con un gesto pequeño (un vaso de agua, acomodar una almohada), alivia el peso de la cruz.
4. Del Abandono a la Confianza
La transición del Viernes Santo va del grito de "¿Por qué me has abandonado?" a la entrega de "En tus manos encomiendo mi espíritu". La enfermedad suele pasar por esas mismas etapas: la rebeldía del porqué, el miedo a la soledad y, finalmente, la paz de soltar el control y confiar en algo más grande.
Una pequeña luz: El Viernes Santo no es el final de la historia. Es el paso necesario, oscuro y denso, pero transitorio. La quietud de hoy es la semilla de la fuerza de mañana. No te pidas a ti mismo estar "animado" o "fuerte"; hoy basta con estar, con respirar y con saber que, en tu dolor, no hay soledad, sino compañía absoluta.