miércoles, 1 de abril de 2026

JUEVES SANTO. Cena del Señor: "El Dios que se inclina en nuestros pasillos"

 


 
El lugar de la fragilidad
Queridos hermanos y hermanas: pacientes, familiares, médicos, enfermeros y personal de este hospital.
Estamos en el corazón del año cristiano: el Jueves Santo. Pero hoy no estamos en una gran catedral ni en una parroquia de barrio. Estamos en un hospital, un lugar donde el cuerpo duele, donde el tiempo se detiene y donde la esperanza a veces lucha por mantenerse en pie.
Podríamos pensar que estamos "lejos" de la celebración, pero la verdad es que aquí estamos en el centro mismo del Evangelio. Porque el Jueves Santo no es el día de las ceremonias distantes, es el día del Dios que se arrodilla ante la fragilidad humana.
1. El Lavatorio: El sacramento del cuidado
En el Evangelio de hoy, vemos a Jesús que se quita el manto, se ciñe una toalla y se pone a lavar los pies de sus discípulos. En la cultura de aquel tiempo, este era el trabajo del esclavo, del que estaba en lo más bajo.
A vosotros, médicos y enfermeros, les digo: este gesto de Jesús es el que vosotros hacéis cada día. Cuando limpiáis  una herida, cuando ayudáis  a un paciente a incorporarse, cuando aseáis a quien no puede hacerlo por sí mismo, estáis  realizando un "lavatorio de los pies" moderno. Jesús dice hoy: "Os he dado ejemplo". Su profesión no es solo una técnica, es una caricia de Dios. En cada cura y en cada medicina, es Cristo quien se inclina sobre el hermano que sufre.
2. La Eucaristía: El Cuerpo que se entrega
Hoy celebramos la institución de la Eucaristía. Jesús toma el pan y dice: "Esto es mi Cuerpo que se entrega por vosotros".
A vosotros, queridos enfermos, estas palabras os tocan de cerca. Vosotros sentís  en vuestra propia carne lo que significa "entregar el cuerpo". La enfermedad nos vuelve vulnerables, nos quita la autonomía, nos hace depender de otros. San Pablo nos recuerda que formamos un solo cuerpo.
Cuando el cuerpo flaquea, el espíritu se fortalece en la entrega. No sintáis  que vuestra enfermedad os separa de Dios. Al contrario: Jesús, que hoy entrega su cuerpo a la muerte por amor, está sentado al borde de vuestra cama. Él conoce el miedo a la noche, conoce el cansancio de las pruebas médicas y conoce el deseo de sanar. En su dolor, vosotros estáis completando la Pasión de Cristo.
3. El Mandamiento del Amor: La compañía
Finalmente, Jesús nos da el "Mandamiento Nuevo": "Amaros los unos a los otros".
A los familiares y acompañantes, que pasan horas en un sillón, que veláis el sueño de vuestros seres queridos con cansancio pero con fidelidad: vosotros sois   el rostro del amor de Dios. Vuestra presencia silenciosa es el mejor bálsamo. Amar en el hospital significa tener paciencia, saber escuchar y, sobre todo, simplemente estar.
 La luz en la noche
Esta noche, después de esta cena, Jesús irá al Huerto de los Olivos a orar en soledad. Muchos de vosotros conocéis esa soledad de la noche en una habitación de hospital. No temáis. El Jueves Santo nos enseña que Dios no nos quita el sufrimiento mágicamente, sino que lo habita con nosotros.
Que este pan que compartimos (o que deseamos recibir espiritualmente) nos dé la fuerza para seguir luchando. Que el personal de salud encuentre descanso, que las familias encuentren consuelo y que cada paciente sienta que sus pies están siendo lavados por las manos misericordiosas del Señor.
Que así sea.


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