martes, 15 de septiembre de 2015

AHÍ TIENES A TU MADRE


Juan 19, 25-27.  María, Nuestra Señora de los Dolores, fiel como siempre, a los pies de la cruz.                                      
 
Del santo Evangelio según san Juan 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.

Oración
Dios mío, ¡qué gran misterio de amor me propones hoy para mi meditación! A pesar de que una espada atravesó el corazón de tu Madre Santísima, ella siempre se mantuvo firme en la fe y con gran amor hoy me acoge, me ama y me enseña las virtudes que me pueden llevar a la santidad.

Petición
María, intercede por mí para que pueda hacer una buena oración.

Meditación del Papa Francisco
Nuestro camino de fe está unido de manera indisoluble a María desde el momento en que Jesús, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre diciendo: “He ahí a tu madre”. Estas palabras tienen un valor de testamento y dan al mundo una Madre. Desde ese momento, la Madre de Dios se ha convertido también en nuestra Madre. En aquella hora en la que la fe de los discípulos se agrietaba por tantas dificultades e incertidumbres, Jesús les confió a aquella que fue la primera en creer, y cuya fe no decaería jamás. Y la “mujer” se convierte en nuestra Madre en el momento en el que pierde al Hijo divino. Y su corazón herido se ensancha para acoger a todos los hombres, buenos y malos, y los ama como los amaba Jesús. La mujer que en las bodas de Caná de Galilea había cooperado con su fe a la manifestación de las maravillas de Dios en el mundo, en el Calvario mantiene encendida la llama de la fe en la resurrección de su Hijo, y la comunica con afecto materno a los demás. María se convierte así en fuente de esperanza y de verdadera alegría.
La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz; y la invocamos todos juntos: ¡Santa Madre de Dios! (Homilía de S.S. Francisco, 1 de enero de 2014).
Reflexión
Cuando Dios había decidido venir a la tierra había pensado ya desde toda la eternidad en encarnarse por medio de la criatura más bella jamás creada. Su madre habría de ser la más hermosa de entre las hijas de esta tierra de dolor, embellecida con la altísima dignidad de su pureza inmaculada y virginal. Y así fue. Todos conocemos la grandeza de María.

Pero María no fue obligada a recibir al Hijo del Altísimo. Ella quiso libremente cooperar. Y sabía, además, que el precio del amor habría de ser muy caro. “Una espada de dolor atravesará tu alma” le profetizó el viejo Simeón. Pero, ¡cómo no dejar que el Verbo de Dios se entrañara en ella! Lo concibió, lo portó en su vientre, lo dio a luz en un pobre pesebre, lo cargó en sus brazos de huida a Egipto, lo educó con esmero en Nazaret, lo vio partir con lágrimas en los ojos a los 33 años, lo siguió silenciosa, como fue su vida, en su predicación apostólica...

Lo seguiría incondicionalmente. No se había arrepentido de haber dicho al ángel en la Anunciación: “Hágase”. A pesar de los sufrimientos que habría de padecer. ¡Pero si el amor es donación total al amado! Ahora allí, fiel como siempre, a los pies de la cruz, dejaba que la espada de dolor le desencarnara el corazón tan sensible, tan puro de ella, su madre. A Jesús debieron estremecérsele todas las entrañas de ver a su Purísima Madre, tan delicada como la más bella rosa, con sus ojos desencajados de dolor. Los dos más inocentes de esta tierra. Aquella única inocente, a la que no cargaba sus pecados. La Virgen de los Dolores. La Corredentora.

Ella nos enseña la gallardía con que el cristiano debe sobrellevar el dolor. El dolor no es ya un maldito hijo del pecado que nos atormenta tontamente; es el precio del amor a los demás. No es el castigo de un Dios que se regocija en hacer sufrir a sus criaturas, es el momento en que podemos ofrecer ese dolor por el bien espiritual de los demás, es la experiencia de la corredención, como María. Ella miró la cruz y a su Hijo y ofreció su dolor por todos nosotros.

¿No podríamos hacer también lo mismo cuando sufrimos? Mirar la cruz. Salvar almas. La diferencia con Nuestra Madre es que en esa cruz el sufrir de nuestra vida está cargado en las carnes del Hijo de Dios. Él sufrió por nuestros pecados. Él nos redimió sufriendo. Ella simplemente miró y ayudó a su Hijo a redimirnos.

Propósito
En este día rezar a la Virgen Dolorosa para que interceda por nosotros en los mometos de enfermedad y sufrimiento y encomendar a su cuidado a los enfermos o personas que sufren que están cerca de nosotros.

Diálogo con Cristo
Jesús, aunque experimente dificultades y problemas, situaciones de sufrimiento y dolor, momentos difíciles de comprender y de aceptar, siguiendo el ejemplo de María, tengo la seguridad que todo tendrá una razón y un sentido. Sin embargo soy débil para ofrecerte que quiero ser purificado en el dolor… simplemente sé y confío en que me darás lo que necesito para entrar un día en el cielo, ¡gracias Padre mío!

XI JORNADAS SOBRE EL DUELO. CENTRO SAN CAMILO

XI Jornadas sobre Duelo del Centro de Humanización de la Salud www.humanizar.es
XI Jornadas sobre Duelo
11 y 12 de noviembre de 2015
Modalidad: Presencial
Créditos: Reconocidas con un crédito URL y un crédito ECTS por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Matrícula: Gratuita
 

Programa

Miércoles 11 de noviembre de 2015

 

15:45-16:30. ENTREGA DE DOCUMENTACION

 

16:30-17:00. ACTO INAUGURAL

 

17:00-18:00. CONFERENCIA INAUGURAL

La soledad en el duelo
D. Xabier Azkoitia Zabaleta, teólogo, máster en duelo y en counselling. Responsable del Servicio de Atención Espiritual del Centro San Camilo

 

18:00-18:30. DESCANSO

 

18:30-20:00 TALLERES SIMULTÁNEOS (A escoger uno entre los presentados, cada participante podrá participar en dos talleres a lo largo de toda la jornada)

  1. Técnicas de Creatividad aplicadas a los procesos de Duelo: Arte-Terapia". Dña. Adoración Pecharromán
  2. “Vamos a contar mentiras”. El duelo anticipado y la conspiración del silencio. D. Pablo Posse, psicólogo, máster en counselling. 
  3. Esperanza cristiana y duelo. D. José Carlos Bermejo Higuera, doctor en teología pastoral sanitaria. Máster en duelo, bioética y counselling
  4. Abordaje preventivo del duelo complicado en unidades de hospitalización. Dña. Yolanda López Pérez, psicóloga, máster en duelo. EAPS San Camilo.

Jueves 12 de noviembre

 

10:00-14:00 TALLER DE MANEJO DE EMOCIONES ASOCIADAS AL DUELO

Modera: Dña. Marisa Magaña Loarte, psicóloga, máster en duelo y counselling. Responsable del Centro de Escucha San Camilo y el Master en duelo del Centro de Humanización de la Salud
Intervienen: Ernolando Parra y Valentín Rodil, psicólogos, master en duelo, colaboradores en el Centro de Escucha San Camilo.
Actriz: Dña. Estela Marquez

 

16:00-17:30. TALLERES SIMULTÁNEOS (los mismos que el día anterior)

  1. Técnicas de Creatividad aplicadas a los procesos de Duelo: Arte-Terapia". Dña. Adoración Pecharromán
  2. “Vamos a contar mentiras”. El duelo anticipado y la conspiración del silencio. D. Pablo Posse, psicólogo, máster en counselling. 
  3. Esperanza cristiana y duelo. D. José Carlos Bermejo Higuera, doctor en teología pastoral sanitaria. Máster en duelo, bioética y counselling
  4. Abordaje preventivo del duelo complicado en unidades de hospitalización. Dña. Yolanda López Pérez, psicóloga, máster en duelo. EAPS San Camilo.
  5. Reunión de Centros de Escucha y entidades que trabajan en duelo. Modera: Marisa Magaña, responsable del Centro de Escucha San Camilo (Madrid)

17:30-18:00 DESCANSO

18:00-19:00 ACTIVIDAD VIVENCIAL-CUENTACUENTOS

La muerte y el duelo a través de los cuentos
Dña. Carmen Moreno Lorite, psicóloga social. Máster en duelo, counselling y biografía.

19:00 FIN DE LA JORNADA

X JORNADAS FAMILIA Y CUIDADOS PALIATIVOS. CENTRO SAN CAMILO

X Jornadas sobre Familia y Cuidados Paliativos del Centro de Humanización de la Salud
X Jornadas de Familia y Cuidados Paliativos
7 y 8 de octubre de 2015
Modalidad: Presencial
Créditos: Reconocidas con un crédito URL y un crédito ECTS por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Matrícula: Gratuita

 

Programa

Miércoles 7 de octubre de 2015

 

15.45-16.30: Entrega de Documentación.

 

16:30-17:00: Acto inaugural

 

17:00-18:00: CONFERENCIA INAUGURAL. 

Cuidados paliativos: Ayer, hoy y mañana

Ponente: D. Pablo Sastre, médico, Master en Cuidados paliativos, jefe de servicio de la Unidad de Cuidados Paliativos San Camilo

18:30-20:00: TALLERES SIMULTANEOS

 
  1. Cuidados paliativos pediátricos. D. Ricardo Martino. Médico especialista en cuidados intensivos. Hospital Niño Jesús. Madrid
  2. Paliatividad y demencia. Dña. Mª del Mar Fernández, médico máster en counselling
  3. La terapia de la dignidad. D. Jordi Rollo. EAPS Mataró
  4. Necesidades y cuidados físicos al final de la vida. Dña. Magdalena Cegarra, médico especialista en cuidados paliativos. Dña. Noelia García. Diplomada en enfermería. UCP San Camilo

Jueves 8 de octubre de 2015

 

10:00-14:00  HABILIDADES DE COMUNICACIÓN EN CUIDADOS PALIATIVOS. CASOS PRACTICOS

Modera: Dña. Eva López García, enfermera, máster en counselling.
Participan:
  • D. Xabier Azkoitia, teólogo, experto en bioética, máster en counselling y duelo.
  • Dña. Esperanza Santos Maldonado, médico, máster en counselling y duelo
  • D. Juan Linaza. Actor.

16,00-18,00. CELEBRACIÓN DEL DÍA MUNDIAL DE LOS CUIDADOS PALIATIVOS

  • Payasos salud
  • Acto de homenaje
 

CARTA A LOS DELEGADOS DE PASTORAL DE LA SALUD DE LA IGLESIA EN ESPAÑA

Queridos hermanos en Jesucristo:
 
Como obispo responsable del Departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española, y en nombre de Mons. Sebastià Taltavull, Presidente de la Comisión de Pastoral, me dirijo a vosotros para informaros de un importante acontecimiento para la pastoral de la salud y, en concreto para la pastoral hospitalaria, que va a tener lugar del 13 al 15 de octubre en el Escorial: el Simposium que lleva por título “Claves para una pastoral evangelizadora en los hospitales”.
 
Como sabes, llevamos varios años trabajando sobre este tema. Ahora se trata de seguir reflexionando conjuntamente. Pretendemos acercarnos al mundo del hospital para detectar los desafíos y oportunidades que ofrece a la acción evangelizadora de la Iglesia, profundizar en los rasgos de presencia y acción evangelizadora en el hospital a la luz del Evangelio, de la tradición viva de la Iglesia y de los signos de los tiempos, descubrir las posibilidades pastorales (sacerdotes, religiosos y seglares) que la Iglesia española de hoy puede ofrecer a los servicios religiosos hospitalarios y construir el futuro desde esta realidad, revisar, renovar y dar un nuevo impulso a los equipos de servicio religioso hospitalario y a nuevos modos de acción pastoral.
 
Los destinatarios de la actividad son principalmente los capellanes y miembros de los servicios de Asistencia Religiosa Católica Hospitalaria, pero esperamos también la participación de un grupo de obispos, sobre todo de los delegados para la Pastoral de la Salud en las Provincias Eclesiásticas, de vicarios de pastoral, de voluntarios y profesionales que colaboran con los SARCH.
 
Como ves, los objetivos son ambiciosos y sin tu colaboración será imposible lograrlos. Por eso quiero animarte a participar y a crear un ambiente favorable para que otros invitados respondan con su presencia. De este modo, nos situaremos en condiciones de seguir más de cerca a Jesucristo que tenía como una de las tareas fundamentales la atención a los enfermos (cfr. Mt 14, 14). Al mismo tiempo, responderemos a la llamada que nos dirige la Iglesia que, a través del Jubileo de la Misericordia convocado por el Papa Francisco para fechas próximas, nos invita a vivir las obras de misericordia, entre las que se encuentra destacada la atención a los enfermos.
 
Pongamos nuestras tareas pastorales y particularmente este Simposium en las manos del Señor y contemos con la intercesión de María, la que es salud de los enfermos y madre de la misericordia.
Muchas gracias por vuestra colaboración. Feliz verano. Un saludo fraterno.
 
+ Jesús Fernández González

 Obispo auxiliar de Santiago de Compostela. Reponsable de Pastoral de la Salud de la CEE
 
 

lunes, 14 de septiembre de 2015

EL TRASFONDO DE LA PROSTITUCIÓN

Un estudio de los Jesuitas españoles para los migrantes (Sjm) constata que la trata es uno de los principales negocios en el mundo

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de 21 millones de personas son víctimas de la trata de seres humanos en el mundo, una lacra que no para de crecer y que supone uno de los principales negocios a nivel planetario.
Esto es lo que constata un reciente estudio, 'La trata de seres humanos, el negocio del comercio de las personas', que se puede consultar en el documento adjunto y que ha sido elaborado por el servicio de los Jesuitas españoles para los migrantes (Sjm).
Se trata de un negocio y fenómeno criminal global que golpea en particular a mujeres y niñas, que en la mayoría de los casos acaban siendo explotadas sexualmente. De hecho, cada año cerca de 500.000 mujeres provenientes de países pobres entran en Europa para ser explotadas en el ámbito de la economía criminal con un objetivo sexual, afirma el estudio.
De esta manera, en el trasfondo de la prostitución, sobre cuya despenalización hay un vivo debate en España y otros países europeos, está la constatación de que el 79% del tráfico de personas tiene que ver con la explotación sexual, señala el informe de los Sjm.
Se trata de una estadística que cabría recordar a organizaciones como Amnistía Internacional, que promueve la despenalización de la prostitución, argumentando que la venta de sexo "es un trabajo".
Diferentes cifras, todas preocupantes
Uno de los problemas de fondo al que nos enfrentamos, observa el estudio, es el de la falta de estadísticas sobre el fenómeno elaboradas por los diferentes Estados. Es decir, no existe todavía un monitoreo articulado a nivel local del problema y sin embargo al mismo tiempo son numerosas las investigaciones llevadas a cabo por agencias internacionales que describen en conjunto un cuadro alarmante.
Según las Naciones Unidas, el contrabando de seres humanos a través de las fronteras afecta al menos a cuatro millones de personas y factura entre siete y diez millones de dólares cada año.
Sin embargo, según la Interpol (Organización internacional de la policía criminal), sumando las ganancias provenientes de la trata verdadera a los intereses de las bandas criminales que controlan el tráfico de migrantes, los números son distintos: el negocio alcanzaría de hecho los 39 mil millones de dólares cada año, una cifra que compite con las derivadas del tráfico de droga y de armas.
"Crímenes muy graves"
No por casualidad la Santa Sede ha recordado en repetidas ocasiones durante los pasados meses la unión entre estos distintos fenómenos gestionados a menudo por las mismas organizaciones criminales o por grupos en contacto entre ellos.
El pasado mes de abril el Papa afirmó: “He declarado en repetidas ocasiones que estas nuevas formas de esclavitud –tráfico de seres humanos, trabajos forzados, prostitución, comercio de órganos– son crímenes muy graves, una plaga en el cuerpo de la humanidad contemporánea”.
Francisco invocó después a una legislación adecuada para contrarrestar el fenómeno, llevar a los traficantes ante la justicia y reinvertir las ganancias de un comercio criminal.
Feminización de la trata y menores
También el trabajo en negro y el trabajo en esclavitud son aspectos directamente relacionados tanto con las migraciones como con el comercio de seres humanos.
En este sentido, el estudio de los Jesuitas españoles habla de feminización de la trata: el 55% de todas las víctimas de la explotación del trabajo son mujeres o niñas.
Un cuadro general que se confirma con otros datos de carácter global: según las Naciones Unidas, la mayor parte de los mil millones y medio de personas que viven con un dólar al año está compuesta por mujeres.
En el documento se observa además que quienes gestionan el reclutamiento de mujeres jóvenes lo hacen a través de falsas promesas de trabajo como modelos, secretarias o dependientes en un país rico; sin embargo, subraya, algunas de ellas saben bien de estar destinadas a ejercer la prostitución, teniendo el consenso (exhorto con promesas económicas) de sus familias.
El informe cita algunos itinerarios seguidos por los modernos mercaderes de esclavos sexuales, como el que va desde Myanmar, China y Camboya hasta Tailandia; o el que va desde Rusia a los Emiratos del Golfo, o el camino que pasa desde Filipinas y Colombia hasta Japón, o desde Brasil, Paraguay, Colombia y Nigeria y llega hasta España.
El documento de los Jesuitas señala también que “desde el fin de la cortina de hierro, decenas de miles de mujeres y niñas han sido 'exportadas' desde Rusia, Ucrania, Moldavia y Rumania para ser explotadas en las ciudades de Europa occidental y Japón”.
Finalmente explica que la trata con fines de explotación sexual tiene como víctimas también otro grupo muy vulnerable: los menores.
Según Unicef, hasta dos millones de niños son obligados a prostituirse en el comercio sexual en todo el mundo. Pero la trata de menores presenta otras posibilidades igualmente graves: la adopción ilegal de menores extranjeros, el tráfico de órganos, el secuestro de menores para ser utilizados en los conflictos armados (niños soldado) o en la mendicidad, a menudo acompañado por actividades delictivas

"SEÑOR, NO SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA"

 La tribulación nos hace sufrir pero el confiarse al Señor da la esperanza y de ahí surge la paz.                       
 
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 1-10
En aquel tiempo, cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm. Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: Merece que se lo concedas, porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga. Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: Vete, y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace. Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.

Oración Introductoria
Dios mío, te pido me concedas la gracia de iniciar esta oración con la fe del oficial romano. Deseo profundamente mejorar mi estilo de vida porque he tomado la decisión y tengo la confianza de que, con tu ayuda, puede llegar a ser un auténtico testigo de tu amor.

Petición
Señor, no soy digno, pero humildemente te pido que aumentes mi fe para poder unirme a Ti.

Meditación del Papa Francisco
Un cristiano puede llevar adelante las tribulaciones y también las persecuciones confiándose al Señor. Solamente él es capaz de darnos la fuerza, de darnos la perseverancia en la fe, de darnos esperanza.
Confiar al Señor algo, confiar al Señor este momento difícil, confiar a mí mismo al Señor, confiar al Señor a nuestros fieles, nosotros sacerdotes, obispos, confiar al Señor nuestras familias, nuestros amigos y decirle al Señor: ‘Cuida a estos que son tuyos’.
Esta es una oración que no hacemos siempre, la oración en la que confiamos algo o alguien: ‘Señor te confío esto, llévalo Tú adelante’, es una bella oración cristiana. Es la actitud de la confianza en el poder del Señor, también en la ternura del Señor que es Padre.
Asimismo, cuando una persona hace esta oración desde el corazón siente que es confiada al Señor, es segura: Él no decepciona nunca. La tribulación nos hace sufrir pero el confiarse al Señor da la esperanza y de ahí surge la tercera palabra: paz. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 5 de mayo de 2015, en Santa Marta).
Reflexión
Así como un foco necesita de la electricidad para encender y un motor de combustión necesita de la gasolina para funcionar, así la gracia de Dios necesita ser alimentada por nuestra fe para poder obrar milagros y maravillas. Esta es la lección de este Evangelio. Jesús, por compasión y buena voluntad, se levanta y va a curar al siervo del centurión, pero cuando llega a casa de éste, salen los amigos con su recado: "No soy digno..." y "...con una palabra tuya..."

Fe y humildad. La combinación perfecta para que Dios otorgue sus más hermosas gracias a la gente que se las pide. Fe, porque el centurión creyó con todo su corazón que Jesús podía curar a su siervo. No dudó del poder de Jesús en su corazón. Porque de otra manera no hubiera podido arrancar de su Divina misericordia esta gracia.

Humildad, porque siendo centurión y romano, que tenían en ese tiempo al pueblo judío dominado, no le ordenó a Jesús como si fuera un igual o una persona de menor rango. Todo lo contrario. Se humilló delante de Él y despojándose de su condición de dominador de las gentes, reconoció su condición de hombre necesitado de Él.

Propósito
Al acercarme a recibir la Eucaristía, rezar con atención el «Yo no soy digno…». Imitemos la actitud del centurión cada vez que acudamos a Dios. Si rezamos con fe y humildad, seguro que nos concederá lo que pidamos.

Diálogo con Cristo
Jesús, enséñame a orar. A saber pedir lo que realmente conviene a mi salvación y a la de mis hermanos. Que sea dócil a tus tiempos y disposiciones y que no me agite queriéndote imponer lo que YO considero el mejor bien. Que sepa suplicar con aquella confianza de tu madre santísima en las bodas de Caná, no dudar nunca de tu cercanía, de tu interés, de tu gran amor por mí, aunque yo no sea digno ni pueda corresponder, sin tu ayuda, a este gran amor.
 
 
 
 

viernes, 11 de septiembre de 2015

OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES Y ESPIRITUALES

Obras de Misericordia Corporales y Espirituales
Al amar al prójimo desde Dios, hay un flujo de gracia invisible, que viene de Dios y que va más allá de la ayuda misma que se está dando.

El Papa Francisco quiere que vivamos de la misericordia de Dios y para la misericordia para con el prójimo. Por eso en la Bula con que convoca el Año de la misericordia afirma : "Es mi vivo deseo de que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será una manera para despertar nuestra conciencia, muchas veces aburrida ante el drama de la pobreza, y para entrar aún más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta de si vivimos o no como discípulos suyos" ("Misericordiae Vultus" nº 15).

Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf Is 58, 6-7: Hb 13, 3).

1. ¿Cuál es el primero y más importante de los mandamientos?

Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

Hoy vamos a ver la relación entre el amor a Dios y el amor al prójimo…

2. Cuando piensan en amar al prójimo, en hacer caridad, en ayudar a los demás, ¿qué ideas le vienen a la cabeza? ¿Cómo amar al prójimo?.......

3. ¿En qué parte de la Biblia hay una especie de lista sobre cómo mostrar nuestro amor al prójimo en algunos aspectos materiales?
En la descripción del Juicio Final que el mismo Jesucristo nos da en el Evangelio de San Mateo.

“Tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; forastero y me recibieron en su casa; sin ropas y me vistieron; enfermo y me visitaron; en la cárcel y fueron a verme”. (Mt. 25, 35-36)

4. La Iglesia nos ha dado un listado bastante completo, basado en este texto bíblico, que nos sirve de guía en nuestro amor al prójimo. ¿Lo conocen?

Son las llamadas Obras de Misericordia: Corporales y Espirituales.

5. Veamos primero qué significa misericordia ...

Miser= miseria. Cordia=corazón.
Misericordia significa sentir con el otro sus miserias y necesidades, y –como consecuencia de ese compasión (sentir con) – ayudarlo, auxiliarlo.

6. ¿Cuántas y cuáles son las Obras de Misericordia?

En total son 14: 7 Corporales y 7 Espirituales.

OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA
1. Dar de comer al hambriento
2. Dar de beber al sediento
3. Dar posada al necesitado
4. Vestir al desnudo
5. Visitar al enfermo
6. Socorrer a los presos
7. Enterrar a los muertos

OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA
1. Enseñar al que no sabe
2. Dar buen consejo al que lo necesita
3. Corregir al que está en error
4. Perdonar las injurias
5. Consolar al triste
6. Sufrir con paciencia los defectos
de los demás
7. Rogar a Dios por vivos y difuntos

Las Obras de Misericordia Corporales, en su mayoría salen de una lista hecha por el Señor en su descripción del Juicio Final.

7. Y ¿de dónde sale la lista de las Espirituales?

La lista de las Obras de Misericordia Espirituales la ha tomado la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc.

8. El Amor a Dios viene antes del amor al prójimo.

Antes de analizar cada una de las Obras de Misericordia tenemos que tener en cuenta algo muy importante: primero hay que amar a Dios.
El amor al prójimo es el FRUTO de nuestro amor a Dios.

No podemos dejar de amar al prójimo, pero no podemos poner lo segundo de primero, ni lo primero de segundo. Como dice el dicho: la carreta no puede ir delante de los caballos. Primero es Dios y después el prójimo.

La prueba de que amamos a Dios, es que amamos al prójimo, pero:

Nuestro amor al prójimo debe ser un reflejo de nuestro amor a Dios.

Si pretendemos primero amar a los demás sin antes amar a Dios, estamos siendo altruístas, filántropos, benefactores. Eso no está mal, pero eso lo puede hacer y de hecho lo hace cualquiera que no sea cristiano y que no lo haga por ser cristiano. Lo puede hacer, por ejemplo, un buen gobernante o cualquier que pertenezca a una ONG nacional o internacional.

El Católico tiene que amar al prójimo desde Dios.
El resultado de la ayuda que se brinde puede aparentar ser el mismo: se resuelve un problema personal o social, pero no es igual para nuestra alma, tampoco es igual para quien recibe la ayuda.

Al amar al prójimo desde Dios, hay un flujo de gracia invisible, que viene de Dios y que va más allá de la ayuda misma que se está dando.

9. Amor a Dios y amor al prójimo, como los maderos de la Cruz:

Se ha comparado el doble mandamiento del amor a los maderos de una cruz, a los parales que forman la Cruz de Cristo, la cruz del cristiano:

. el madero vertical representa nuestro amor a Dios, pues va en sentido hacia arriba, hacia el Cielo

. el madero horizontal representa el amor a los demás, a los semejantes, a los que están a nuestra altura, pues va en sentido lateral.

Veamos ... ¿Cuál de los dos maderos es el primero? ¿Cuál de los dos no puede sostenerse solo? ... Es clara la comparación ¿no? El Amor a Dios es lo que sostiene nuestro amor al prójimo. No puede haber amor al prójimo sin amor a Dios.
Al amar a los demás, tenemos que ser portadores de Dios ... aunque no lo digamos, porque no tenemos que estar pregonando que aquí venimos en nombre de Dios. Eso no hay que hacerlo, por supuesto. Nuestro amor a Dios que es la fuente de nuestro amor al prójimo no hay que pregonarlo.

El ejemplo más claro de cómo funciona el Amor es la Santísima Virgen María en su visita a su prima Santa Isabel. La Virgen fue portadora de Dios, pues llevaba a Dios recién encarnado en su seno. Y Santa Isabel lo supo de inmediato, pues San Juan Bautista (que estaba en el vientre de Isabel) lo hizo saber con grandes saltos de alegría. (ver Lc. 1, 39-44)

Así debe ser nuestro amor por los demás: llevándoles a Dios que habita en nosotros. Aunque el auxiliado no lo exprese igual que San Juan Bautista y Santa Isabel, la persona va a recibir muchas gracias del Señor, muchas más que las que cree estar necesitando, muchas más de las que nosotros creamos estar aportando con nuestro auxilio!

10. El ejercicio de la Obras de Misericordia comunica gracias a quien las ejerce. Veamos cómo nos beneficia a nosotros el hacer Obras de Misericordia...

Quien ejerce el amor al prójimo desde el amor a Dios recibe gracias, pues con las obras de misericordia, está haciendo la Voluntad de Dios. “Den y se les dará” (Lc. 6, 38).

Decíamos que una manera de ir borrando la pena purificante que merecen nuestros pecados ya perdonados (Purgatorio) es mediante obras buenas. Obras buenas son, por supuesto, las Obras de Misericordia. “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos alcanzarán misericordia” (Mt.5, 7), es una de las Bienaventuranzas.

Además las Obras de Misericordia nos van ayudando a avanzar en el camino al Cielo. Es como si ahorráramos para el Cielo. “No se hagan tesoros en la tierra”, dice el Señor, “Acumulen tesoros en el Cielo” (Mt. 6, 19 y 20). Al seguir esta máxima del Señor cambiamos los bienes temporales por los eternos, que son los que valen de verdad.

11. ¿Qué sucede si ayudamos a alguien como un mero acto de filantropía?

Si la ayuda la damos independientemente del amor a Dios, no tiene ningún mérito para nuestra vida espiritual. Es filantropía o altruismo. Se resuelve el problema y la necesidad de alguien, pero no merecemos en nada para nuestra vida espiritual.

Cuando actuamos por filantropía, efectivamente la persona recibe la ayuda que requiere. Pero al ayudar desde nosotros mismos y no desde el amor a Dios, siempre se presenta el riesgo de yo ser portador de mí mismo y no de Dios. Eso no es amor cristiano, es ayuda; no es que sea mala, pero no es lo que Dios nos pide.

Bien lo dice Jesús en sus Diálogos a Santa Catalina de Siena, santa seglar de la Orden de Santo Domingo:

“Quiera o no quiera, el hombre se ve precisado a ejercer la caridad (la ayuda) con su prójimo. Aunque, si no la ejercita por amor a Mí, no tiene aquel acto ningún valor sobrenatural”.

12. Vamos a ver cada una de las Obras de Misericordia, comenzando por las Corporales. Vamos a buscar primero ejemplos de la Biblia y luego ejemplos prácticos.

12.1. DAR DE COMER AL HAMBRIENTO

12.2. DAR DE BEBER AL SEDIENTO


Estas dos primeras son complementarias y se refieren a la ayuda que podemos dar en alimento o en dinero a los necesitados.
Dar de comer al que tiene hambre, compartir los bienes, es un gran ideal de vida. Y si lo ampliamos, descubriremos otras "hambres" que no se ven tanto: fraternidad, compañía, justicia, amor...
Dar agua, y al mismo tiempo descubrir de qué tienen sed las personas que me rodean y saciarlas, en la medida que yo pueda. Cristo sigue estando sediento del amor de las personas.

Los bienes que poseemos, ¡si son bien habidos!, también nos vienen de Dios. Y debemos responder a Dios por éstos y por el uso que le hayamos dado.
Dios nos exigirá de acuerdo a lo que nos ha dado:
Parábola de los Talentos (Mt. 25,14-30). Por cierto, no es por casualidad, que viene contada en el Evangelio de San Mateo, justamente antes de la escena del Juicio Final, donde habla de las Obras de Misericordia.

“A quien mucho se le da, mucho se le exigirá (Lc. 12, 48).

Esta exigencia se refiere tanto a lo espiritual, como a lo material.

Podemos dar de lo que nos sobra. Esto está bien. Pero podemos dar de lo que no nos sobra. Por supuesto, el Señor ve lo último con mejores ojos.
Recordemos a la pobre viuda muy pobre que dio para el Templo las últimas dos moneditas que le quedaban. No es una parábola, es un hecho real que nos relata el Evangelio.Cuando Jesús vio lo que daban unos y otros hizo notar esto:“Todos dan a Dios de lo que les sobra. Ella, en cambio, dio todo lo que tenía para vivir” (Lc. 21, 1-4).

Esta viuda recuerda otra historia del Antiguo Testamente sobre la viuda de Sarepta, en tiempos del Profeta Elías.Ella alimentó al Profeta Elías con lo último que le quedaba para comer ella y su hijo, en un tiempo de una hambruna terrible. Y ¿qué sucedió Que no se le agotó ni la harina y ni el aceite con que preparó el pan para el Profeta. (Ver 1 Reyes 17, 7-16).

A veces no sabemos a quién alimentamos: Abraham recibió a tres hombres que era ¡nada menos! que la Santísima Trinidad (algunos piensan que eran 3 Angeles), los cuales le anunciaron el nacimiento de su hijo Isaac en menos de un año (ver Gn. 19, 1-21). Y, a pesar, de la risa de Sara, así fue. (Por cierto el nombre de Isaac significa: "Aquel que hará reír" o “Aquél con el que Dios se reirá”).

Sobre dar de beber al sediento, la mejor historia de la Biblia es la de la Samaritana a quien el Señor le pide de beber. (Ver Jn. 4, 1-45)

12.3. DAR POSADA AL NECESITADO:

En la antigüedad el dar posada a los viajeros era un asunto de vida o muerte, por lo complicado y arriesgado de las travesías. No es el caso hoy en día. Pero, aún así, podría tocarnos recibir a alguien en nuestra casa, no por pura hospitalidad de amistad o familia, sino por alguna verdadera necesidad.

Y no sabemos a quién ayudamos. Algunos han ayudado a Angeles bajo formas humanas: A Abraham y Lot les sucedió esto. Esto lo recuerda posteriormente San Pablo: “No dejen de practicar la hospitalidad, pues algunos dieron alojamiento a Angeles sin saberlo”. (Hb. 13, 2)

12.4. VESTIR AL DESNUDO:

Esta obra de misericordia se nos facilita con las recolecciones de ropa que se hacen en Parroquias y otros centros de recolección. Recordar que, aunque demos ropa usada, no es dar lo que está ya como para botar o para convertir en trapos de limpieza. En esto también podemos dar de lo que nos sobra o ya no nos sirve, pero también podemos dar de lo que aún es útil.
Ayudar solidariamente a los necesitados, de cerca y de lejos, que están desnudos de todo, y no sólo de ropa. Y velar por no desnudar a nadie ni conculcar sus derechos al trabajo, a una vivienda digna y a ser  respetado.

12.5. VISITAR AL ENFERMO:

No se trata de visitas sociales, por cumplir. Se trata de una verdadera atención a los enfermos y ancianos, tanto en cuido físico, como en compañía. Y la atención más importante en casos de vejez y enfermedades graves es la atención espiritual.
El enfermo sufre y hace sufrir, a menudo se queda solo, es débil y se siente abandonado, muchos no ven claro el futuro. No basta con atenciones médicas. Hay que paliar el dolor con ternura, compartiendo los males, físicos y psíquicos. Estar cerca, perseverar en las visitas, no agobiar y dar esperanza. Pensar también en sus necesidades espirituales y en la familia.

El mejor ejemplo de la Sagrada Escritura es el de la Parábola del Buen Samaritano, que curó al herido y, al no poder continuar ocupándose directamente, confió los cuidados que necesitaba a otro a quien le ofreció pagarle. (ver Lc. 10, 30-37)

El visitar al enfermo incluye el auxilio a los heridos.

12.6. SOCORRER A LOS PRESOS:

Esto implica visitar a los presos y darles ayuda material y muy especialmente, asistencia espiritual (para ayudarlos a enmendarse y ser personas útiles y de bien cuando terminen el tiempo asignado por la justicia).

Significa también rescatar a los inocentes y secuestrados. En la antigüedad los cristianos pagaban para liberar esclavos o se cambiaban por prisioneros inocentes. Hoy en día este mandato es relevante con prisioneros inocentes y secuestrados .

12.7. ENTERRAR A LOS MUERTOS:

El más famoso muerto enterrado y en una tumba que no era propia fue el mismo Jesucristo. José de Arimatea facilitó una tumba de su propiedad para el Señor. Pero no sólo eso, sino que tuvo que tener valor para presentarse a Pilato y pedir el cuerpo de Jesús. Y también participó Nicodemo, quien ayudó a sepultarlo. (Jn. 19, 38-42)
Esto de enterrar a los muertos parece un mandato superfluo, porque –de hecho- todos son enterrados.
Orar por los difuntos, acercarse delicadamente a consolar y ayudar a los que han perdido un ser querido, y aportar la fe y la esperanza. Respetar su duelo, callar y acompañar, y ofrecer compartir la fe y la Palabra de Dios.

¿Por qué es importante dar digna sepultura al cuerpo humano?

Por que el cuerpo humano ha sido alojamiento del Espíritu Santo. Somos “templos del Espíritu Santo”. (1 Cor 6, 19).

Pero ... ¿saben que está sucediendo hoy en día con los cuerpos cremados, hechos cenizas?

Se está irrespetando a lo que ha sido templo del Espíritu Santo, porque la gente esparce las cenizas por donde se le ocurre, no dándole una sepultura digna. ¡Hasta se hacen dijes colgantes para guardar el recuerdo del difunto! O se tienen las cenizas expuestas en la casa (!!!)

NORMAS DE LA IGLESIA SOBRE CREMACION Y CENIZAS

"La Iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrección del cuerpo"
(Catecismo de laIglesia Católica # 2301).

Aunque la Iglesia claramente prefiere y urge que el cuerpo del difunto esté presente en los ritos funerales, estos ritos pueden celebrarse también en presencia de los restos incinerados del difunto.

Cuando por razones válidas no es posible que los ritos se celebren en presencia del cuerpo del difunto, debe darse a los restos incinerados el mismo tratamiento y respeto debido al cuerpo humano del cual proceden.

Este cuidado respetuoso significa el uso de un recipiente digno para contener las cenizas; debe expresarse en la manera cuidadosa en que sean conducidos y en el sitio de su colocación final. Los restos incinerados deben ser sepultados en una fosa o en un mausoleo o en un columbario (nicho).

La práctica de esparcir los restos incinerados en el mar, desde el aire o en la tierra, o de conservarlo en el hogar de la familia del difunto, no es la forma respetuosa que la Iglesia espera y requiere para sus miembros. (Orden de Funerales Cristianos, Apéndice No. 2, Incineración, No. 417)

13.1. ENSEÑAR AL QUE NO SABE:

Consiste en enseñar al ignorante sobre temas religiosos o sobre cualquier otra cosa de utilidad. Esta enseñanza puede ser a través de escritos o de palabra, por cualquier medio de comunicación o directamente.
Ayudar aportando nuestros conocimientos, sabiduría, experiencia, pero sin humillar nunca al que no sabe, al que no ha tenido las mismas oportunidades. No ser prepotente, sesudo, creído. Enseñar con humildad, compartiendo, haciendo que el otro vaya adelante por él mismo y no haciéndolo depender de nosotros. Todos somos siempre aprendices.

“Quien instruye a muchos para que sean justos, brillarán como estrellas en el firmamento”. (Dan. 12, 3b)

13.2. DAR BUEN CONSEJO AL QUE LO NECESITA:

Aquí es bueno destacar que el consejo debe ser ofrecido, no forzado. Y, la mayoría de las veces es preferible esperar que el consejo sea requerido.

Asimismo, quien pretenda dar un buen consejo debe, primeramente, estar en sintonía con Dios. Sólo así su consejo podrá ser bueno. No se trata de dar opiniones personales, sino de veras aconsejar bien al necesitado de guía.
Un buen consejo, una palabra orientadora, a tiempo, puede ser luz en la oscuridad y puede ahorrar al otro tropiezos y fracasos. Pero atentos a nos ser paternalistas, inoportunos o arrolladores. Escuchar primero y aconsejar sin ir de sabios o sobrados.

“Los guías espirituales brillarán como resplandor del firmamento”. (Dan. 12, 3a).

13.3. CORREGIR AL QUE ESTA EN ERROR:

No se trata de estar corrigiendo cualquier tipo de error. Esta obra se refiere sobre todo al pecado. Otra manera de formular esta Obra de Misericordia es así: Corregir al pecador.
Es de suma importancia seguir los pasos de la corrección fraterna que Jesús nos dejó muy bien descritos: “Si tu hermano ha pecado, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea (o a los superiores)”. (Mt. 19, 15-17)

Para cumplir esta Obra de Misericordia convenientemente hay que tener en cuenta dos cosas: que pueda preverse un resultado positivo a nuestra corrección y que no nos causemos un perjuicio a nosotros mismos.

Debemos corregir a nuestro prójimo con mansedumbre y suma consideración. Una corrección ruda puede tener el efecto contrario. La corrección fraterna es necesaria, siempre hecha desde la humildad y el amor. Reconociendo que yo también me equivoco y he tenido desaciertos y fracasos. No herir ni rebajar al otro. A veces un toque de humor suele ayudar.

No podemos convertirnos en gendarmes de la gente; es decir en estar pendientes de todo lo que haga la gente. Sin embargo, corregir al errado en fe y moral es un consejo del Señor. Así termina el Apóstol Santiago su Carta: “Sepan esto: el que endereza a un pecador de su mal camino, salvará su alma de la muerte y consigue el perdón de muchos pecados”. (St. 5, 20).

13.4. PERDONAR LAS INJURIAS:

“Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, es un punto del Padre Nuestro, que el Señor aclara un poco más en San Mateo, al final del Padre Nuestro: “Queda bien claro que si ustedes perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre Celestial los perdonará. En cambio, si no perdonan las ofensas de los hombres, tampoco el Padre los perdonará a ustedes”. (Mt. 6, 14-15).

Perdonar las ofensas significa que no buscamos vengarnos, ni tampoco conservamos resentimiento al respecto. Significa tratar a quien nos ha ofendido de manera amable. No significa que tenemos que renovar una antigua amistad, sino llegar a un trato aceptable.

El mejor ejemplo de perdón en el Antiguo Testamento es el de José, que perdonó a sus hermanos el que hubieran tratado de matarlo y luego hayan decidido venderlo. “No se apenen ni les pese por haberme vendido, porque Dios me ha enviado delante de ustedes para salvarles la vida”. (Gen. 45, 5).

Y el mayor perdón del Nuevo Testamento: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lc. 23, 34).
El perdón es el distintivo del amor cristiano.

13.5. CONSOLAR AL TRISTE:

El consuelo para el triste o deprimido se asemeja al cuido de un enfermo.Y es muy necesario, pues las palabras de consuelo en la aflicción pueden ser determinantes.
Es muy necesario aportar alegría, consuelo y comprensión, atendiendo a las causas de la tristeza del hermano, desde la proximidad. Haciendo silencio pero estando cerca, con comunión de los corazones y de los padecimientos. Tenemos que querer hacer felices a los que tenemos cerca, y que encuentren esperanza en medio de las tristezas.

Aquí pueden entrar la atención de conversación con los ancianos, que tanto nos han dado y que en su vejez requieren que alguien les oiga, les converse, los distraiga.

13.6. SUFRIR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DE LOS DEMAS:

La tolerancia y la paciencia ante los defectos ajenos es virtud y es una obra de misericordia.
Vencer al propio yo. Soportar sin ira o mal genio. Comprender al prójimo asemejándose a Dios que es "paciente y misericordioso"
Sin embargo, hay un consejo muy útil: cuando el soportar esos defectos causa más daño que bien, no se debe ser tolerante. Con mucha caridad y suavidad, debe hacerse la advertencia.

13.7. ORAR POR VIVOS Y DIFUNTOS:

La oración por los demás, estén vivos y muertos, es una obra buena. San Pablo recomienda orar por todos, sin distinción, también por gobernantes y personas de responsabilidad, pues “El quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. (ver 1 Tim 2, 2-3).

Los difuntos que están en el Purgatorio dependen de nuestras oraciones. Es una buena obra rezar por éstos para que sean libres de sus pecados. (ver 2 Mac. 12, 46)

TÚ, VEN A MI PORQUE TE VEO AGOBIADO Y AFLIGIDO



 
Todos nosotros vivimos enormes alegrías a lo largo de nuestra existencia, y es en esos momentos en que debiéramos mirar al Cielo y proclamar con los brazos bien abiertos “Gracias mi Señor”. Lamentablemente, las más de las veces estamos tan ocupados “disfrutando el momento” que ni nos acordamos de quien es el Autor de nuestra existencia.

Pero, todos nosotros también pasamos por instantes de dolor, angustia, sufrimiento. Épocas en que nos sentimos inseguros sobre nuestro futuro o del de los que mas amamos, por razones de enfermedad, trabajo o persecuciones. También a veces sufrimos la traición de gente cercana, o el desencuentro, o la incomprensión. ¿Qué hacemos en esos momentos?
Hacemos muchas cosas, como quejarnos, desesperarnos, añorar los momentos en que no teníamos ese problema, caer en un estado de depresión constante. De a poco nos vamos alejando del Amor de Dios, y hasta pensamos que El por algún motivo se ha enojado con nosotros. ¿O quizás esté ocupado haciendo otras cosas? La confusión avanza, erosiona nuestra alma como una tormenta de arena que carcome y arranca de a pedacitos nuestra seguridad de ser amados por Dios.
Estos momentos de sufrimiento nos turban de tal modo que nos hacen olvidar que Jesús murió por nosotros, rebajándose a las vejaciones más inimaginables, permitiéndolo todo porque de ese modo nos daba la Salvación. Yo sé que es difícil hacerlo, pero es en esos instantes en que debemos elevar la mirada y ver los Ojos tristes de nuestro Maestro, colgado del Madero Santo, que nos dice:
“Tú, ven a Mi porque te veo agobiado y afligido”
¿Cómo es que Tú, colgado de la Cruz, aún te preocupas de mí y de mis sufrimientos? ¡Este gesto Tuyo me da una medida plena de Tu Amor por mi alma pobre y despojada de todo mérito! Así, en Tu Mirada, Señor, veo reflejado mi anhelo de estar en Tus Brazos. De bajarte de ese Madero, y subirme yo allí, para que puedas descansar aunque más no sea un poco. Hace falta mucho valor para hacerlo, lo sé, pero no soy yo el que va a realizar esa proeza de amor, sino que eres Tú el que me iluminará y sacará de este pozo oscuro en el que me encuentro hundido en este momento.
Es en estos diálogos de amor donde comprendemos que el sufrimiento nos lleva a la salvación, porque es allí donde nos configuramos a Cristo, a ese Hombre que se elevó sobre el mundo, clavado y traspasado por una lanza.
Sabemos bien lo difícil que es pasar por esta vida y entrar directamente al Reino, porque sólo por la Misericordia de Dios algunas santas personas pueden hacerlo. Para los demás, nos queda la esperanza de al menos ir al lugar de la purificación, para limpiar las manchas que quedarán en nuestra alma durante esta vida, de tal modo de poder llegar a contemplar el Rostro de Dios un día.
El Purgatorio no es un lugar grato, pese a que quienes allí van ya están salvados, lo que no puede compararse a ningún bien terrenal. Pero, también sabemos que el sufrimiento en vida, cuando es entregado en ofrenda a Dios, nos purifica y reduce las penas del Purgatorio. Por eso es que el dolor aquí es mucho menos intenso que el que sufriríamos allá, una vez pasada la puerta que separa esta vida de la eternidad.
Mi pedido hoy es que des valor al dolor, que comprendas que los sufrimientos de cualquier naturaleza se transforman en purificación de tu alma, si es que así lo comprendes y lo ofreces en oblación a nuestro Señor. Si simplemente nos quejamos y lamentamos del dolor, habrá sido dolor en vano, nada más que dolor del mundo. Jesús nos dijo “vengan a Mi los que están agobiados y  afligidos”. Su Palabra nos enseña que el dolor y las preocupaciones son una forma de llegar al Sagrado Corazón que el Padre nos ha preparado.
Por eso cuando sufras, alza tus ojos al cielo y di: “Venga a nosotros Tu Reino”

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿QUIÉNES MUEREN EN CADA ABORTO?


En todo aborto muere más de un ser humano. Sí: en el aborto, aunque muchos cierren los ojos, no sólo muere el hijo (pequeñito, quizá minúsculo) que vivía en un lugar caliente y seguro. Muere un poco, y no sólo un poco, el corazón de una madre. Muere, o queda gravemente herida, la vocación de un médico o de algún enfermero. Estaban llamados a servir y proteger a los débiles y un día, quién sabe por qué, empezaron a practicar abortos. Muere también la conciencia de la sociedad, que quizá permite legalmente el que inocentes, embriones o fetos indefensos, puedan ser eliminados.

Lo mejor que podemos hacer para ayudar a una mujer que ha abortado es ayudarle a decir abiertamente lo que siente, sin miedo. Ha permitido, ha provocado, la muerte del hijo. ¿Todo termina ahí? No: todo comienza ahí.

El inicio de una purificación de la conciencia, de un cambio radical, se produce cuando llamamos a las cosas por su nombre, cuando reconocemos nuestras responsabilidades, nuestros defectos, nuestros delitos. El mundo está lleno de ladrones que no sólo creen que son inocentes, sino que incluso presumen de sus grandes "hazañas". El mundo está lleno de políticos que no dudan en hacer trampas para ocupar un cargo público, y que incluso consideran que esto es parte del "sistema". Pero cuando un ladrón, un día de sol o de lluvia, reconoce abiertamente, con sencillez, que ha cometido un robo, que ha sido injusto, puede rescatarse para la sociedad, puede empezar a cambiar a fondo.

En la actualidad, nos encontramos con países y gobiernos que han cerrado los ojos al drama del aborto, a su condición de crimen de seres inocentes. En algunos lugares se ha establecido todo un sistema de leyes, de procedimientos médicos, incluso de asistencias psicológicas, para que el aborto pueda ser llevado adelante sin grandes traumas. Mientras, su verdad dramática queda oculta, incluso con toda una terminología que llega a convertir al hijo en "producto de la concepción", un "preembrión" o un conjunto de células sin mayor valor que el que pueda tener una verruga en la cara...

Lo que nos está pasando ha ocurrido en otros tiempos. Ha habido sociedades enteras que han aceptado y practicado delitos que hoy nos llenan de dolor. La esclavitud es un botón de muestra: millares de esclavos han sido vendidos y usados como objetos, han visto humillada su dignidad, han muerto como animales en barcos de transporte. Todo un sistema legal "regulaba" una estructura de violencia, en la que hasta existían normas que, si eran incumplidas, se convertían en un delito dentro del delito...

Con el aborto pasa algo parecido: en algunos países "civilizados" se establecen normas legales, módulos de inscripción, consultorios. Las leyes dictaminan si el aborto se puede hacer antes o después de los tres primeros meses de embarazo, bajo qué condiciones, con qué equipo médico. Mientras, detrás de las sábanas y de los bisturís esterilizados, se consuma silenciosamente, injustamente, la eliminación de los más pequeños miembros de nuestra especie humana...

Pero mil leyes no pueden convertir en derecho (algo recto, algo justo) lo que es un delito. Ni pueden acallar esa voz interior que susurra, a veces que grita, que ese niño, que ese hijo, tenía derecho a vivir.

Es tortura psicológica ignorar el sufrimiento de la madre que ha abortado. Es injusticia no permitirle el desahogo de las lágrimas y el consuelo de la verdad. Porque la verdad no está solamente en declarar su culpa, sino en iniciar su victoria. Si, además, tiene fe, podrá descubrir que Dios no la condena, sino que la comprende y la acoge como nadie puede hacerlo. Sólo Dios es capaz de limpiar las heridas más profundas del corazón humano.

También la sociedad de algunos países necesita quitarse escamas y descubrir un sistema de muerte y de injusticia que ha sido "reglamentado". Es urgente hacerlo, ya, para que nuestros hijos no nos acusen de cobardes ni lleguen a pensar en que fueron "afortunados", pues pudieron escapar a un sistema criminal que admitió la muerte, quizá, de alguno de sus hermanos...

Los mismos médicos necesitan limpiar sus conciencias y construir, como lo han hecho millares de colegas, un mundo de justicia y de salud, donde nadie, aunque tenga defectos genéticos graves, pueda ser excluido de la sociedad. La lucha contra la discriminación no termina con la supresión del racismo. Hay discriminación cuando niños no nacidos, tal vez marcados por alguna enfermedad o defecto genético, o simplemente hijos de familias pobres o de mujeres solteras, son excluidos del mundo de los vivos, precisamente por quienes podrían ayudarles a un nacimiento digno e higiénicamente seguro. Hay discriminación cuando una pareja decide abortar al feto porque es niño (y querían una niña), o porque es niña (y querían un niño). Las feministas no pueden callar ante los abortos discriminatorios. Los "masculinistas" tampoco...

Se habla mucho de "salud reproductiva". Por desgracia, detrás de esa fórmula muchos defienden un presunto y falso "derecho al aborto" cuando un embarazo no es querido o no es conveniente. La verdadera "salud reproductiva" es la que respeta a todos los vivientes. También al que no ha nacido. Lo contrario es, simplemente, discriminación e injusticia. Y no la queremos para nadie, aunque sólo tenga unos pocos milímetros en el seno de su madre...

EXTIENDE TU MANO Y ESTARÁS SANO

         
 
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Del santo Evangelio según san Lucas 6, 6-11
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero Él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte ahí en medio. Él, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla. Y mirando a todos ellos, le dijo: Extiende tu mano. Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.

Oración introductoria
Señor, sólo en la oración puedo encontrar el sentido que debo dar a los sucesos de este día. En la medida en que te ame y te escuche en esta meditación, en esa medida podré transmitir tu amor a los demás.

Petición
¡Ven Espíritu Santo! Aumenta mi fe, mi esperanza y mi caridad para que sea digno de poder dialogar contigo en esta oración.

Meditación del Papa Francisco
En el Evangelio del día, Jesús pregunta a los fariseos si es lícito o no sanar en sábado,  pero no responden. Él, entonces, toma de la mano a un enfermo y lo sana. Los fariseos confrontados con la verdad, callaban, pero luego chismorreaban por detrás... y trataban de hacerle caer.
Jesús reprende a esta gente que estaba tan apegada a la ley, que se había olvidado de la justicia e incluso negaba la ayuda a los padres ancianos con el pretexto de haber regalado todo al Templo. Pero ¿quién es más importante? ¿El cuarto mandamiento o el Templo?
Esta forma de vivir apegados a la ley, les alejaba del amor y de la justicia. Cuidaban la ley, descuidaban la justicia. Cuidaban la ley, descuidaban el amor. Eran modelos: eran los modelos. Y Jesús para estas personas sólo encuentra una palabra: hipócritas. Por un lado, van por todo el mundo buscando partidarios. ¿Y luego? Cierran la puerta. Hombres de la cerrazón, hombres tan apegados a la ley, a la letra de la ley, no a la ley, porque la ley es amor; sino a la letra de la ley, que siempre cerraban las puertas de la esperanza, del amor, de la salvación... Hombres que sólo sabían cerrar. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 31 e octubre de 2014, en Santa Marta).
Reflexión
Una de las actitudes que Jesús rechaza con más fuerza es la hipocresía. Es la actitud de la gente que quiere aparentar que son buenos, inteligentes o rectos, para luego comportarse al contrario de lo que profesan ser. Esta es la actitud de los escribas en este Evangelio. Jesús llama al hombre enfermo para hacer una obra buena en él. Los escribas quieren acusarle por curar en sábado, que estaba prohibido por la Ley de Moisés.

Jesús les pregunta si es lícito o no hacer el bien en sábado. Era obvia la respuesta, pero por querer acusar a Jesús, callan. Como si no supieran qué responder. Pero sí lo sabían, y aún así, callaron para no tragarse sus propias palabras de prohibición de la Ley. Para seguir aparentando que lo sabían todo, que aplicaban la ley al pie de la letra, que eran justos y no pecaban en su comportamiento. Pero sí pecaban en su corazón, lleno de soberbia e hipocresía.

Eso era lo que más disgustaba a Jesús. Pero al mismo tiempo era lo que le daba más tristeza. Porque Jesús vino a salvar a todo el mundo. Tanto a los buenos como a los malos. Pero necesita nuestra colaboración, que nuestro corazón esté desprendido de nuestro egoísmo para que pueda acoger los criterios de Cristo, que es el amor, la generosidad, la donación personal, y sobretodo la humildad de corazón.
Propósito
No dudar en ayudar a la persona que tengo cerca, con amor y generosidad.
Diálogo con Cristo
Jesucristo, Tú eres fuente de la auténtica libertad, aquella que me puede llevar a optar siempre por el mejor bien. Te pido que me concedas la gracia de saber darte siempre el lugar que te corresponde en mi vida, Tú eres mi mejor amigo porque hasta has dado tu vida por mí, ¡ayúdame! Quiero serte siempre fiel y corresponder plenamente a tu amor.

domingo, 6 de septiembre de 2015

LA BOTICA DE SAN CAMILO: REFLEXINA

LOS MILAGROS DE AMOR


Marcos 7, 31-37.

 
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37
En aquel tiempo, Jesús se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: «¡Ábrete!» Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Oración introductoria
Señor, así como apartaste al hombre del Evangelio a un lado de la gente, te pido hoy que me separes de las distracciones, de mis vanas preocupaciones, apártame de todo lo que no seas Tú. Toca mi alma con tus manos, mete tus dedos en los oídos de mi corazón para que me abra a tu gracia y a todo lo que me quieres decir en esta oración.

Petición
Señor, ayúdame a escuchar tu Palabra, a guardarla siempre en mi corazón y a ponerla en práctica.

Meditación del Papa Francisco
En el Evangelio, Jesús encuentra gente que tiene miedo de ponerse en camino y que se conforma con una caricatura de Dios. Es un documento de identidad falso. Estos no-inquietos han hecho callar la inquietud del corazón, pintan a Dios con mandamientos y se olvidan de Dios: Ustedes, descuidando el mandamiento de Dios, observan las tradiciones de los hombres, y así se alejan de Dios, no caminan hacia Dios, y cuando tienen una inseguridad, inventan o hacen otro mandamiento.
Quien se comporta de esta manera toma un camino entre comillas, un camino que no camina, un camino quieto.
Hoy la liturgia nos hace reflexionar sobre estos dos textos: dos documentos de identidad. La que todos nosotros tenemos, porque el Señor nos ha hecho así, y la que nos dice: ‘Ponte en camino y tendrás conocimiento de tu identidad, porque tú eres imagen de Dios, estás hecho a semejanza de Dios. Ponte en camino y busca a Dios’. Y la otra: ‘No, no te preocupes: cumple todos estos mandamientos y este es Dios. Este es el rostro de Dios’. Que el Señor nos dé a todos la gracia de la valentía de ponernos siempre en camino, para buscar el rostro del Señor, ese rostro que un día veremos pero que aquí, en la Tierra, debemos buscar. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de febrero de 201, en Santa Marta).
Reflexión
¿Magia negra o magia blanca?... Los evangelios nos narran muchos milagros realizados por nuestro Señor a lo largo de su vida. Y sólo de dos o tres de ellos se nos registra también una breve fórmula pronunciada por Jesús, en su lengua original, que acompaña el milagro. Uno fue cuando resucitó a la hija de Jairo: –"Thalita qumi" –le dijo–; palabras que, según nos explica el mismo evangelista, significan: –"¡Niña, levántate!". El otro caso es el Evangelio de hoy, cuando Jesús realiza la curación del sordomudo: –"¡Effetá!", es decir, "¡ábrete!".

A un ignorante en materia de religión o desconocedor de las Escrituras –cosa, por lo demás, no muy extraña entre los católicos– estas frases le podrían sonar a una fórmula mágica, algo así como el “ada-cadabra” de los cuentos de hadas y brujas. Pero, obviamente, no es así. No se trata de magia. Son expresiones cargadas no sólo de un rico significado teológico, sino también de un profundo simbolismo espiritual: son oraciones. Una especie de "sacramento".

Cuando el sacerdote administra un sacramento, pronuncia al mismo tiempo una breve oración que acompaña el gesto, exactamente igual a como hace Jesús en esta ocasión al obrar el milagro. Su palabra omnipotente es eficaz porque produce lo que dice: Le ordena levantarse a la niña, y ésta se levanta de su lecho de muerte. Y al sordomudo le ordena que se le abran los oídos y la lengua, y éstos le obedecen. Así son también los sacramentos. El sacerdote dice, en nombre de Cristo: "yo te absuelvo de tus pecados", y los pecados son perdonados; y afirma "esto es mi Cuerpo" y se realiza el milagro de la transubstanciación, o sea, la conversión real del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor. Y en el rito del bautismo, el sacerdote pronuncia al pie de la letra la palabra "Effetá" para simbolizar que el recién bautizado ha sido ya curado de su sordera y de su mudez espiritual. ¡Cada sacramento es un auténtico milagro de la gracia, que realiza un cambio profundo en el corazón del cristiano!

Pero aún hay algo más. Nuestro Señor tiene el poder de curar enfermos, de resucitar a los muertos, de devolver la vista a los ciegos, la capacidad de oír a los sordos y el habla a los mudos porque es Dios. Es Todopoderoso y lo que El quiere, lo hace con su poder. Pero, ¡atención! El es capaz de curar las enfermedades corporales sin nuestra intervención, pero NO puede curar las enfermedades de nuestra alma si nosotros no se lo permitimos; más aún, si no colaboramos con nuestra voluntad y si no accedemos con nuestra libertad a la acción de su gracia. Dios respeta nuestra libre elección y no violenta a nadie a escoger el bien a la fuerza. ¡Qué misterio!

Jesucristo, durante su vida pública, devolvió la vista a muchos ciegos. Pero no pudo librar de su ceguera espiritual a los escribas y a los fariseos. Devolvió la capacidad de oír a este sordo, pero no fue capaz de hacer oír su voz ni el mensaje del Evangelio a muchos judíos de su tiempo. Después de que el Señor curó al ciego de nacimiento –nos cuenta san Juan– pronunció estas tremendas palabras: "Yo he venido al mundo para un juicio: para que los que no ven, vean; y para que los que ven, se vuelvan ciegos. Si fuerais ciegos, no tendríais pecado: pero como decís: Vemos, vuestro pecado permanece" (Jn 9, 40-41). Obviamente, nuestro Señor se estaba refiriendo a los incrédulos fariseos y saduceos, enemigos encarnizados de Jesús. Esos nunca se abrieron a la fe ni quisieron aceptar jamás a nuestro Señor ni su mensaje porque iba en contra de sus inconfesados intereses egoístas y de su ambición de poder. ¡Qué tragedia!

Así pues, las palabras de nuestro Señor en el Evangelio de hoy no son una "fórmula mágica"; nos revelan todo un mensaje de salvación. Ojalá que nosotros no cerremos nunca a Dios los oídos de nuestra alma ni nos tapemos los ojos para no ver la luz del sol. Más bien, abramos nuestro corazón de par en par para escuchar su palabra y para ver con la fe los milagros de su amor, que realiza cada día en nuestra vida. "Ver", en lenguaje bíblico, significa creer; y "oír" es sinónimo de docilidad.

Propósito
Ojalá que ya no seamos ciegos ni sordomudos, sino que, viendo y escuchando, produzcamos frutos de buenas obras y de caridad verdadera. Son las obras y no sólo las palabras las que dan testimonio de nuestra fe, como nos recuerda el apóstol Santiago: "Muéstrame tu fe sin las obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe".

Diálogo con Cristo
Jesús, conducir a una persona a tu encuentro, invitar a los demás a tener una experiencia espiritual de tu amor, ¡qué inmerecida pero maravillosa misión! Concédeme tu gracia para ser un buen instrumento en tus manos.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS, PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS A LA CONCORDIA

Es una institución sin ánimo de lucro, católica, que forma parte de la Iglesia y que tiene la expresión de su filosofía en la hospitalidad y en la humanización de la asistencia.
 
Fue fundada en Granada en 1593 por Juan Ciudad, quien estableció el primer hospital dedicado a la atención de enfermos pobres, financiado con donaciones. Al finalizar el siglo XVI se habían creado más de 50 centros hospitalarios, principalmente en España e Italia. Continuó su expansión por las colonias españolas en América y por Europa (al finalizar el siglo XVIII contaba con 256 centros). En el siglo XIX se produce el máximo desarrollo en América Latina y en el XX se expande por África, Asia y Oceanía. Los Hospitalarios fueron los primeros en inaugurar un centro de cuidados paliativos en China, en Yan-Ji, en 2004. En la actualidad la Orden asiste cada año a 27 millones de personas. FPA Con la adaptación de su trabajo a los requerimientos de cada época, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios ha mantenido la solidez de su servicio, en particular en cuidados paliativos, realizando un especial esfuerzo durante la epidemia del ébola declarada en varios países de África en 2014.
 
La Orden Hospitalaria y Juan Ciudad ONGD lanzaron entonces la campaña Paremos el ébola en África del Oeste –el virus ya había causado 518 muertos–, solicitando donaciones para sus hospitales en Lunsar (Sierra Leona) y Monrovia (Liberia), para la adecuación de las áreas de aislamiento y la adquisición de materiales.
 Ambos hospitales se clausuraron para desinfección y cuarentena. Parte de su personal resultó contagiado y en ellos fallecieron 18 hermanos y colaboradores. La Orden persistió en el trabajo para la pronta reapertura de los dos centros, con la formación del personal sobre protocolos de seguridad frente al virus, en coordinación con las autoridades sanitarias y otras instituciones internacionales y continuó prestando información y asistencia a familias en cuarentena (alimentos, medicinas y apoyo psicológico). Actualmente, la OHSJD cuenta con 350 centros, más de 70 en 27 países empobrecidos de los 53 en los que está presente, y dispositivos sociales y sanitarios para la intervención en los ámbitos hospitalario, ambulatorio, de salud mental, discapacidad, geriátrico y social. En este último, presta atención a emigrantes, personas sin hogar, en riesgo de exclusión social, enfermos de sida o drogodependientes. Su eficiencia asistencial se mantiene con la actualización constante de las estructuras y del impulso a la investigación y formación sanitaria y social. Está compuesta por más de mil hermanos que trabajan junto a 55.000 profesionales y cerca de 9.000 voluntarios. Cuenta con más de 300.000 benefactores-donantes, que prestan su ayuda económica a través de donaciones particulares, periódicas o puntuales, y en forma de legados y herencias.
san-juan-de-dios
La OHSJD tiene hermanamientos con instituciones y organizaciones locales para el desarrollo de múltiples programas de acción. En los últimos años, han ayudado a las víctimas del terremoto en Perú (2007), del tifón Yolanda en Filipinas (2013) y a las más vulnerables de la crisis económica en España. En enero de 2015 recibió el Premio Ciudadano Europeo 2014, que otorga el Parlamento Europeo. - Más información en: http://www.premiosprincesa.es/san-juan-de-dios-premio-princesa-asturias.HTML
 

CURACIÓN DE LA SUEGRA DE PEDRO

Lucas 4, 38-44. Cristo te cura de las enfermedades del alma, siempre está atento...solo tienes que pedirlo.         


Del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que Él era el Cristo. Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado. E iba predicando por las sinagogas de Judea.

Oración introductoria

Señor, yo también estoy buscándote en mi interior. Ayúdame a ver qué es lo que necesito cambiar para que aprecie y valore más tu presencia en mi vida. Yo también estoy enfermo, te pido que en esta oración te dignes hacer algo por mí. Creo en Ti, confío en Ti y te amo.

Petición
Jesús, dame la humildad para saber reconocer tu presencia en mi vida.

Meditación del Papa Francisco
Con la predicación él anuncia el Reino de Dios y con las curaciones demuestra que el mismo está cerca, está en medio de nosotros.
Cuando entra en la casa de Simón Pedro, Jesús ve que su suegra está en cama con fiebre; en seguida la toma por la mano, la cura y la hace levantar.
Después del ocaso, cuando ha terminado el sábado, la gente puede salir y llevarle a los enfermos, cura a una multitud de personas afligidas por enfermedades de todo tipo: físicas, psíquicas y espirituales. Jesús que vino en la tierra para anunciar y realizar la salvación de todo el hombre y de todos los hombres, él demuestra una particular predilección por aquellos que están heridos en el cuerpo y en el espíritu: los pobres, los pecadores, los endemoniados, los enfermos, los marginados. Él así se revela médico, sea de las almas que de los cuerpos, buen samaritano del hombre, es el verdadero salvador. Jesús salva; Jesús cura; Jesús sana. (S.S. Francisco, Ángelus del 8 de febrero de 2015).

Reflexión
Es admirable el trabajo de los médicos. Nunca tienen un rato de descanso, porque allí donde van, aunque sea a una fiesta, todo el mundo se acerca para hablarles de sus padecimientos y enfermedades.

Así me imagino también a Jesús. No había llegado todavía a casa de su amigo Pedro cuando ya le piden un milagro. Y por la tarde vinieron a suplicarle que sanara a otros enfermos. Y al salir el sol le seguían buscando incluso en el desierto.

¡Qué grande es el Corazón de Cristo! Qué paciente, las veinticuatro horas del día, sin pedir nada a cambio. La Palabra ablanda cualquier corazón, aunque sea más duro que las piedras.. Le apasionaba su misión. Sabía que tenía que aprovechar los tres años de vida pública y no se permitió ni un momento de reposo.

Esto nos enseña a tomarnos en serio nuestra vida. El tiempo que Dios nos ha concedido no puede tirarse a la basura con entretenimientos estériles. Hay mucho que hacer, y algún día nos pedirán cuentas de lo que hayamos hecho. Seguro que tienes varias tareas pendientes que están esperando su momento. ¿Y cuando llegará? Quién sabe.

Es cuestión de organizarse bien, de tener el día programado para rendir al máximo, aun sacrificando el tiempo dedicado a la televisión. Debemos ser exigentes con el uso de las horas. No pueden desperdiciarse, porque nunca más volverán.

Primero es necesario establecer una jerarquía. ¿Qué es lo más importante para mí? No hay que descuidar el trabajo, ni la familia, ni los momentos para Dios, ni las actividades que enriquezcan a los que viven en la misma ciudad o país. Sepamos sacarle el jugo a la vida que Dios nos ha regalado.

Propósito
Consolar a una persona enferma, más que con palabras, con mi cercanía serena y sincera.

Diálogo con Cristo
Señor, gracias por venir a mi casa en esta oración. Estoy agradecido por la atención personal que me das, especialmente cuando estoy enfermo y necesitado de tu gracia. Quiero corresponder rápidamente, como lo hizo la suegra de Pedro, sirviendo con alegría y prontitud a todos mis hermanos. El mundo está enfermo, muchos tienen una gran necesidad de Ti. Te ofrezco ser generoso y compartir la fuerza de tu presencia en mi vida.