jueves, 6 de octubre de 2022

«La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones», orientaciones para la pastoral de las personas mayores


La Asamblea Plenaria acordó en su reunión de abril de 2021 la creación de una comisión de trabajo dedicada a la pastoral de las personas mayores, dependiente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida.

Como punto de partida, se han elaborado unas orientaciones para la pastoral de las personas mayores bajo el título general, «La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones». Con este documento se consolidan los trabajos que, desde múltiples realidades eclesiales, se desarrollan en el mundo de los mayores.

El presidente de esta Subcomisón, Mons. José Mazuelos, y el presidente del Movimiento Vida AscendenteÁlvaro Medina, hacían su presentación el martes 24 de mayo de 2022 en rueda de prensa.

Cuatro ideas de partida

El documento propone como base cuatro ideas de partida. La visión respetuosa y llena de admiración ante la ancianidad que nos muestran la Escritura y la más antigua tradición cristiana, en la que se subraya la profunda vinculación de las personas mayores con sus familias, contrasta con la realidad que se nos impone en los albores del tercer milenio que nos toca vivir.

En lo relativo a la dimensión social, los mayores han perdido visibilidad: no gusta lo viejo, parece que la ancianidad es una enfermedad contagiosa, se ha pasado de una gerontocracia a una dictadura de la eterna juventud.

En nuestra sociedad, donde va creciendo la cultura del descarte y la exclusión de las personas poco productivas, que suelen ser las más vulnerables, y donde van cambiando las condiciones familiares, políticas y sociales, no siempre «la riqueza de los años» es entendida como la bendición de una larga vida, es decir, como un 

Cuatro ideas de partida

El documento propone como base cuatro ideas de partida. La visión respetuosa y llena de admiración ante la ancianidad que nos muestran la Escritura y la más antigua tradición cristiana, en la que se subraya la profunda vinculación de las personas mayores con sus familias, contrasta con la realidad que se nos impone en los albores del tercer milenio que nos toca vivir.

En lo relativo a la dimensión social, los mayores han perdido visibilidad: no gusta lo viejo, parece que la ancianidad es una enfermedad contagiosa, se ha pasado de una gerontocracia a una dictadura de la eterna juventud.

En nuestra sociedad, donde va creciendo la cultura del descarte y la exclusión de las personas poco productivas, que suelen ser las más vulnerables, y donde van cambiando las condiciones familiares, políticas y sociales, no siempre «la riqueza de los años» es entendida como la bendición de una larga vida, es decir, como un don, sino como una carga.

Todos nos debemos sentir invitados a estimar y valorar a las personas mayores, a ayudarlas en sus necesidades pastorales y acompañarlas para que puedan ser protagonistas de su propio acompañamiento pastoral, impulsando su rol activo en la Iglesia y en la sociedad.

Retos de las personas mayores

En la primera parte del documento se exponen los retos que se les presentan a las personas mayores. Y el primero que señalan es el “drama de la soledad no deseada”. Un drama, puntualizan, que no es exclusivo de las personas mayores, “aunque sí es cierto que a medida que se van cumpliendo años es más probable que aparezcan factores que pueden aumentar el riesgo de sufrirla”.

Según las estadísticas, la soledad representa un grave problema personal para alrededor de la décima parte de los mayores. Por tanto, “es vital –afirman los obispos- tomar conciencia de la relevancia que puede tener el sentimiento de soledad en las personas mayores, no para caer en el alarmismo sino para valorar la importancia de su prevención y tratar de evitar que sea una experiencia que se mantenga en el tiempo. Salir al paso de esta soledad nos incumbe a todos, no es exclusivamente una responsabilidad de la persona mayor que la sufre o de la familia, lo es también de las instituciones sociales y de Iglesia”.

El segundo reto que presentan es fomentar el diálogo y la convivencia entre generaciones. Como ejemplo de este intercambio señalan que “los jóvenes tienen en cuenta la sabiduría y ven en los mayores puntos de referencia y modelos de fidelidad. Y cuando el futuro genera ansiedad, inseguridad, desconfianza, miedo, el testimonio de los ancianos puede ayudarles a levantar la mirada hacia el horizonte y hacia lo alto. Precisamente porque los mayores llevan un recorrido largo en esta vida y han vivido muchas etapas difíciles, pueden mostrar a los jóvenes una perspectiva de la vida real y no ficticia, como a veces se construyen, motivados quizá por la sociedad y el tiempo en el que viven”.

Por su parte, “los jóvenes ayudan a los mayores a sumergirse en el momento presente tan avanzado en el uso de la tecnología y en tantas ramas del conocimiento que a los mayores les resulta desconocido y casi un reto enfrentarse a ello”.

El tercer punto en este capítulo dedicado a los retos, se centra en “lo que la pandemia ha puesto de manifiesto” de manera especial en muchas personas mayores que “han experimentado en este tiempo la necesidad de que la Iglesia se muestre más que nunca como una comunidad sensible y cercana a los que sufren el abandono, la soledad y la cultura del descarte”.

También resaltan como durante los momentos más duros de la pandemia hemos podido contemplar a muchas de estas personas “ayudando con gran generosidad: mujeres mayores cosiendo mascarillas y batas, hombres y mujeres mayores llamando por teléfono a otras personas mayores que se sentían solas, mayores con mucha autonomía que han apoyado desde casa labores comunitarias, etc.”

El valor de la vejez

Los obispos de la Subcomisión definen la ancianidad como un tiempo de graciaque puede ser de especial vitalidad. “En la vejez –destacan- la esperanza no nos instala en la pasividad, sino que hasta el último momento tenemos la oportunidad de ser testigos de aquel que se hizo hombre para salvarnos”.

Las personas mayores ante todo son esposos, hermanos, abuelos de otras personas. Por lo tanto, “queremos poner de relieve que el lugar natural de las personas mayores es su familia, donde, por una parte, tienen mucho que aportar y, por otra, deben ser acogidos, cuidados, respetados”. También recuerdan que son depositarias de la sabiduría y de la historia de la comunidad, “un elemento indispensable de equilibrio y fiabilidad”.

En la Iglesia, los mayores están muy comprometidos con la acción pastoral, participando en la liturgia, la catequesis, la pastoral de la salud, Cáritas, etc., aportando su fe, su experiencia y su tiempo, “pero todo esto pasa a menudo inadvertido”, advierten. Y puntualizan: “Los ancianos son, por derecho propio, testigos de la historia, protagonistas del hoy y agentes del mañana de la Iglesia”.

La pastoral para las personas mayores

Seguidamente el documento se detiene en la pastoral para las personas mayores. “Envejecer no debe sacar a la persona de la realidad en la cual está inserido, debe seguir formando parte de la sociedad y continuar implicado como antes en su relación con los demás, incluso desde sus limitaciones físicas, psicológicas, sociales y hasta espirituales”, explican.

Además, exhortan a la sociedad y a la Iglesia en “empeñarse en la tarea de dar más valor a las personas mayores a través de nuevos instrumentos que ayuden a escucharlas, a educar para asumir dicha etapa de la vida, entendiéndola como una nueva oportunidad, “aunque todo esto traiga consigo una respuesta revolucionaria, tanto social como pastoral, de la que hoy nuestra sociedad está tan necesitada y que las nuevas generaciones agradecerán de manera inestimable”.

Valorar y enfatizar la valiosa aportación que las personas mayores con honda vivencia de fe “pueden hacer a la Iglesia en este momento de la historia, de manera que puedan poner al servicio de la comunidad su capacitación catequética, su conocimiento y experiencia de la Palabra de Dios y su acción inestimable en la evangelización, siendo los heraldos de la fe, especialmente al transmitirla a la familia”.

Pastoral de las personas mayores

Y de la pastoral para las personas mayores a la pastoral de las personas mayores, con el acompañamiento “también y especialmente en la espiritual y religiosa”. En dos ámbitos de actuación: con las nuevas generaciones y con sus coetáneos.

En el cuidado de las tradiciones y de los niños. Los mayores, de forma natural y desde toda la historia de la humanidad, han tenido siempre la vocación de custodiar las tradiciones —que contienen las raíces de los pueblos—, así como la de cuidar a los niños y transmitir la fe, su tradición religiosa, a los jóvenes. Misión a la que están llamados y que la sociedad espera que cumplan con abnegado esfuerzo.

Y en cuidado de los otros mayores. Hoy se está dando cada vez más importancia a la gran labor que las personas mayores hacen en el acompañamiento espiritual, además de con las nuevas generaciones, con los de su misma o semejante edad, pues son quienes conocen mejor los problemas y la vivencia emocional de esa fase de la vida humana. Hoy cobra especial importancia el apostolado de las personas mayores con sus coetáneos en forma de testimonio de vida.

Acompañar a los que acompañan

Un principio fundamental en la atención a las personas mayores dependientes es el de «cuidar al cuidador». Cuidar a un familiar dependiente es una de las experiencias más dignas; suele requerir un gran esfuerzo y, por ello, “merece todo el reconocimiento de la Iglesia y de la sociedad. Cuando se cuida a un familiar dependiente, también se está cuidando en él a Cristo necesitado”.

Los obispos reconocen que cuidar de los demás puede ser una experiencia dura y de sacrificio que, en ocasiones, “puede llevar al cuidador a un estado de agotamiento físico, emocional y mental que se conoce como el «cuidador quemado»”.  Pero a la vez, destacan, “puede ser una de las experiencias más bonitas y enriquecedoras, capaz de proporcionarnos un bienestar profundo por el simple hecho de cuidar, atender y desvelarnos por otra persona, lo que se conoce como la «satisfacción por compasión».”

Entienden que es necesario formar sacerdotes, personas consagradas y laicos dedicados específicamente al cuidado de los ancianos, pero la tarea es tan inmensa que no es suficiente con ellos. “Se hace necesario también contar con los voluntarios —jóvenes, adultos y los mismos mayores— que, ricos en humanidad y espiritualidad, tengan la capacidad de acercarse a las personas de la tercera y de la cuarta edad y de satisfacer sus necesidades, con frecuencia muy individualizadas, de orden humano, social, cultural y espiritual”.

Experiencias en la Iglesia

Los obispos también han querido destacar en este documento las experiencias en la Iglesia, incluyendo algunas realidades que trabajan “con y para los mayores, siendo conscientes de que hay muchas otras que deberían de ser añadidas, ya que entendemos que todas son importantes y necesarias”.

Así, presentan el trabajo del Movimiento Vida ascendente, la Pastoral de la salud y del mayor, el programa de personas mayores de Cáritas, Lares, y el trabajo con las personas mayores en la vida consagrada.

Propuestas y conclusiones

El documento termina con unas propuestas y conclusiones:

  • Promover la pastoral de las personas mayores en las parroquias y en las diócesis.
  • Habilitar los medios necesarios para apoyar a las familias.
  • Organizar un «Congreso anual de Pastoral de jóvenes jubilados, abuelos y personas mayores».
  • Celebrar las Jornadas referidas a las personas mayores, tanto en el ámbito civil como en el eclesial.
  • Suscitar la realización de encuentros diocesanos con personas mayores.
  • Reclamar los derechos de los mayores.
  • Alentar la formación del voluntariado de pastoral de las personas mayores.

Oración por las personas mayores

La última página del documento propone una oración por las personas mayores

Señor nuestro, Jesucristo, que nos has donado la vida
haciéndola resplandecer de tu reflejo divino,
tú reservas un don especial a las personas mayores
que se benefician de una larga vida.
Te las entregamos para consagrarlas a ti:
hazlas testigos de los valores evangélicos
y devotos custodios de las tradiciones cristianas.
Protégelas y preserva su espíritu
con tu mirada amorosa y con tu misericordia.
Dales la certeza de tu fidelidad
y hazlas mensajeras de tu amor,
humildes apóstoles de tu perdón,
brazos acogedores y generativos
para los niños y los jóvenes
que buscan en la mirada de los abuelos,
una guía segura en la peregrinación hacia la vida eterna.
Danos la capacidad de donarles el amor,
el cuidado y el respeto
que merecen en nuestras familias y en nuestras comunidades.
Y concede a cada uno de nosotros la bendición de una larga vida,
para podernos unir un día a ti, en el cielo,
tú que vives y reinas en el amor, por los siglos de los siglos. Amén.



ENCUENTRO DE LOS PROFESIONALES SANITARIOS CON EL OBISPO

 


domingo, 28 de agosto de 2022

Jornadas de Delegados de Pastoral de la Salud

 


«Acompañar en el sufrimiento», es el tema que encabeza este año el encuentro de delegados de Pastoral de la Salud que organiza la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la CEE. La jornada tendrá lugar del 26 al 28 de septiembre de forma presencial y online a través de la plataforma «Zoom». El tema central del encuentro será cómo abordar la convivencia con el sufrimiento. Los expertos aportarán claves para llevar a cabo esta difícil tarea desde el punto de vista humano y cristiano.

Participantes en el encuentro de Pastoral de la Salud

En la sesión inaugural el tema a tratar será el sufrimiento y el papel que juega en él la esperanza cristiana. Para hablar de ello, intervendrá Mons. D. Juan Antonio Martínez Camino, Obispo auxiliar de Madrid. A continuación, Fernando Escalante Barrigón, Hematólogo del Hospital Universitario de León y Delegado de Pastoral de la Salud en la diócesis de León, realizará una ponencia sobre el sufrimiento en las enfermedades raras.

sábado, 16 de julio de 2022

Juan Pablo López Mendía: Colaborador de la Capellanía del Hospital de San Pedro, de Logroño,


 Mons. Santos Montoya Torres, obispo de Calahorra y la Calzada-Logroño, ha firmado el siguiente nombramiento pastoral:

Juan Pablo López Mendía: Colaborador de la Capellanía del Hospital de San Pedro, de Logroño, continuando como Párroco del Buen Pastor.


¡BIENVENIDO AL EQUIPO DE CAPELLANES!

AGRADECIMIENTO
Muchas gracias John Vianney Kitoolo por tu entrega y labor como Capellán en el Hospital San Pedro de Logroño . Que el Señor bendiga tu labor pastoral en tu país, Uganda.






domingo, 15 de mayo de 2022

El Espejo de la Iglesia en La Rioja 13 de mayo de 2022

 

Hoy en El Espejo de la Iglesia en La Rioja de COPE Rioja hablamos de la Pastoral de la Salud, de la Pascua del Enfermo y de la Peregrinación organizada por la Hospitalidad de Lourdes al santuario mariano.

viernes, 29 de abril de 2022

PASCUA DEL ENFERMO 2022

 

SECRETARIADO DIOCESANO DE PASTORAL DE LA SALUD

                                             

“Sed Misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36)

“Acompañar en el sufrimiento”

Queridos hermanos en el Señor:

El sexto Domingo de Pascua, 22 de Mayo, la Iglesia en España celebra la Pascua del Enfermo, con la que concluye la Campaña que comenzó el 11 de febrero, festividad de Ntra. Sra. de Lourdes, Jornada Mundial del Enfermo.

La Iglesia española se acerca tradicionalmente en este domingo, en el seno de sus comunidades parroquiales, al mundo de los enfermos, sus familias y los profesionales sanitarios, así como mostrando el rostro de Cristo curando y acompañándolos.

 Es un día en el que las comunidades parroquiales oran con y por los enfermos y   en algunas de ellas se administra el sacramento de la unción de los enfermos.

Acompañar a quienes sufren como consecuencia de la enfermedad es una obra de misericordia y una finalidad fundamental en la Pastoral de la Salud.

El Papa nos recordaba en el Mensaje de la Jornada  Mundial del enfermo 2022 cómo el sufrimiento de nuestros hermanos se convierte en una urgente llamada a ser “testigos de la caridad de Dios que derramen sobre las heridas de los enfermos el aceite de la consolación y el vino de la esperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús, misericordia del Padre” y así acompañarlos en su sufrimiento.

Los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social nos ofrecen el Mensaje de la Pascua del Enfermo 2022.

Acompañar en el sufrimiento de nuestros hermanos, que pasan por el valle del dolor, de la enfermedad, de la soledad, de la muerte, es una de las obras de misericordia más hermosas que estamos llamados a realizar.

Nuestro obispo D. Santos visitará el  Hospital San Pedro de Logroño con motivo de la Pascua del Enfermo, el  18 de Mayo.


Se hace urgente que, desde el Secretariado y las parroquias, se incentive esta importante labor, sensibilizando a nuestras comunidades y promocionando el voluntariado pastoral, pues son numerosas las personas que sufren. Tenemos que seguir haciéndonos presentes en el mundo del sufrimiento, muy especialmente en los hogares y residencias de mayores, así como en los centros de día, centros de jubilados, hospitales, allí donde se encuentre alguien que esté sufriendo.

Las experiencias vividas y sufridas como consecuencia de la pandemia nos invitan a aumentar el cuidado mutuo. Todos conocemos el rostro y las circunstancias de quienes, de hecho, se sienten solos, no comprendidos y no escuchados. Ancianos, adultos, jóvenes y niños pueden ser víctimas de la cultura del descarte.

Seamos portadores de esperanza a cuantos sufren por la enfermedad, sin olvidarnos de cuantos cuidan a los enfermos y de aquellos que padecen enfermedades menos “visualizadas” que provocan un sufrimiento grande: las personas con enfermedad mental (la depresión es cada vez más frecuente y en edades más bajas, el suicidio como segunda causa de muerte en los jóvenes), neurodegenerativas (ELA, Alzheimer…) o las denominadas “enfermedades raras” (para las que se destinan menos recursos y padecen un mayor abandono).

Al acercarnos al dolor de las personas que sufren como consecuencia de la enfermedad, lo hacemos con respeto, porque el dolor es un misterio insondable que no puede ser aclarado con bellas palabras, sino combatido y aliviado por el amor.

 Invitamos a reflexionar sobre el documento 'Sembradores de esperanza', publicado con motivo de la aprobación de la ley de eutanasia, los obispos españoles nos exhortaban a "buscar el sentido del sufrimiento, acompañar y reconfortar al enfermo en la etapa última de su vida terrenal, llenar de esperanza el momento de la muerte, acoger y sostener a su familia y seres queridos e iluminar la tarea de los profesionales de la salud".

El día 20 de Mayo en el Centro Ibercaja de Logroño tendrá lugar la Conferencia ”La comprensión del ser humano en la Eutanasia” de la mano de Roberto Germán Zurriaráin, sacerdote: profesor Universitario; doctor en Filosofía; Licenciado en Teología, Máster en Derechos Humanos y libertades Fundamentales; Máster en Bioética y Derecho.

Os recordamos que la  XXVIII Peregrinación Diocesana con Enfermos a Lourdes está programada del 25 al 28 de Junio de 2022.

 

Unidos en la Oración con María, Salud de los Enfermos

Rafael Gil Vicuña

Director del Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud

jueves, 21 de abril de 2022

Caminos para recuperar y renovar la Unción y la pastoral de enfermos .


La pastoral del sacramento de la Unción una asignatura pendiente para muchas de nuestras parroquias y centros sanitarios. No es fácil. Lleva a múltiples conversiones. Requiere asumir unas orientaciones pastorales y ponerlas en práctica, con decisión y prudencia, con paciencia y delicadeza.

Apoyado en las Orientaciones de la Unción, señalo algunas pistas pastorales para la preparación y celebración del Sacramento.

1.ª Insertar la celebración de la Unción en la praxis renovada de la pastoral de enfermos.

Situar la Unción en el corazón de la presencia sanitaria junto al enfermo. Presencia expresada en una sinfonía de gestos, que son expresión y revelación del Reino.

Situar la Unción en el corazón de la presencia fraternal de la Iglesia “sacramento” junto al enfermo.

Situar la Unción en el itinerario humano y de fe del enfermo. Por medio de la fe el enfermo se encuentra con Cristo y responde a su oferta: suponen, expresan y robustecen la fe

2.ª Recuperar la Unción como el sacramento específico de la enfermedad (RU 65), requiere poner en práctica, con decisión, prudencia y delicadeza, una serie de acciones:

● Promover un cambio de mentalidad en el Pueblo de Dios respecto a la Unción, mediante una catequesis que llegue a todos sus miembros: los pastores, los agentes de pastoral, los que asisten a los enfermos y todos los fieles cristianos (RU 13, 17, 47, 49)

● Celebrar la Unción en el tiempo oportuno de recibirla, "con plena fe y devoción de espíritu" sin retrasarla indebidamente. (RU 13) "La catequesis será poco eficaz o inútil, si la práctica sacramental viene a desmentirla dejando su celebración para última hora" (RU 66).

3.ª Preparar con esmero y celebrar con gozo el sacramento de la Unción

● Instruir mediante una catequesis adecuada al enfermo y a los fieles en general que los disponga a participar realmente en ella (RU 36)

● Contar con el enfermo, pues debe ser él, su nivel de fe, su estado de salud y de fuerzas, quien ha de marcar el ritmo de la celebración, las lecturas, oraciones, los cantos etc. (RU 73.75). Quienes preparan la celebración han de estar a la escucha del enfermo y de sus familiares de modo que puedan después reflejar en la celebración sus sentimientos y la situación que viven.

● Crear un clima gozoso, sereno, religioso y de oración en la celebración. El comienzo de la celebración es vital

● Dar relevancia a la Palabra de Dios, su proclamación y acercamiento a la realidad que viven los enfermos y a su nivel de fe

● Cuidar los gestos del sacramento

- Imposición de manos

El gesto más antiguo de la liturgia cristiana. Significa la bendición de Dios, su protección (“nadie arrebatará a mis ovejas de mis manos”; “a tus manos encomiendo mi vida”), su curación y el envío del Espíritu. Hemos de procurar que sea una verdadera imposición.

- Unción con el óleo del amor

Es símbolo de fortaleza (el olivo crece en tierra árida), de fortaleza y vigor (penetra profundamente en el cuerpo, proporciona fuerza y vigor) de curación (el amor de Dios impregna y alivia las heridas, puede curar la enfermedad y siempre acompañar), de alivio (bálsamo en las heridas)

Se unge la cabeza, símbolo de la persona (sus pensamientos, ideas, recuerdos, cavilaciones, miedos…)

Se ungen las manos, símbolo de nuestro obrar (trabajar, acariciar, sostener, levantar, proteger, bendecir, amparar… )

- Oración de la Iglesia

La oración de la fe de la Iglesia, elemento principal de la acción sacramental junto con la unción (Sant 5,15) pone de manifiesto que la Unción no es un medio que actúa de 13 manera mecánica y mágica, sino que se ordena a actualizar la relación personal del enfermo con Dios. La oración de la Iglesia por el enfermo no es una palabra mágica, sino la plegaria de intercesión al “Señor de la vida y de la muerte” por el hermano enfermo, para que le auxilie, le alivie y le salve. Hay que seleccionar las oraciones más apropiadas.

 - Incorporar otros símbolos y gestos a la celebración

4.ª Cuidar la dimensión eclesial y comunitaria de la Unción

La dimensión comunitaria y eclesial de la Unción se manifiesta de formas diversas antes, en y después de su celebración. Cuidar esta dimensión, comporta: ● Sensibilizar a toda la comunidad cristiana sobre su misión de evangelizar curando. ● Dar protagonismo y procurar la participación activa del enfermo, la familia, los agentes de pastoral que los acompañan y toda la comunidad. ● Procurar la participación activa de todos los miembros de la comunidad en la celebración de la Unción. ● Promover y cuidar las celebraciones comunitarias de la Unción. Estas celebraciones despiertan la solidaridad de todos, facilitan la apertura de los enfermos, destacan el papel de la comunidad, ayudan a comprender y vivir sentido esperanzador y permiten celebrarlo en su debido tiempo. Pero se ha de evitar que se conviertan, sin más, en una "fiesta de la tercera edad", en una forma de trivializar la Unción o en una excusa para no atender de forma personalizada a los enfermos o para olvidarlos, al considerar que ya están preparados.

miércoles, 20 de abril de 2022

RITUAL DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

SALUDO

La paz del Señor esté con vosotros. R/ Y con tu espíritu

MONICIÓN

Queridos hermanos. En el Evangelio leemos que nuestro Señor Jesucristo curaba a los enfermos, que acudían a él  en busca de salud. Él mismo que durante su vida sufrió tanto por los hombres, está ahora presente en medio de nosotros, reunidos en su nombre, y nos dice por medio del apóstol Santiago: "¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en nombre del Señor, y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará"

ACTO PENITENCIAL

Hermanos, para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.

·         Tú que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación del Señor: Señor, ten piedad. R/. Señor ten piedad.

·         Tú que no cesas de actualizar entre nosotros las maravillas de tu pasión: Cristo, ten piedad. R/. Cristo ten piedad.

·         Tú que por la comunión de tu cuerpo nos haces participar del sacrificio pascual: Señor, ten piedad. R/. Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. R/. Amén.

BENDICIÓN PAPAL

En nombre de nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, te concedo indulgencia plenaria y el perdón de tus pecados. En el nombre del Padre, + y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 8,5-10.13

Al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó, rogándole: - Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.

Jesús le contestó: - Voy yo a curarlo.

Pero el centurión le replicó: - Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes: y le digo a uno "ve" y va; al otro "ven" y viene; a mi criado, "haz esto", y lo hace.

Al oír Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: - Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe.

Y al centurión le dijo: - Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído.                 PALABRA DEL SEÑOR.

LITURGIA DEL SACRAMENTO

Con humildad y confianza invoquemos al Señor, a favor de nuestro hermano N. – Dígnate visitarlo con tu misericordia y confortarlo con la santa Unción.

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

*Bendito seas, Dios, Padre todopoderoso, que por nosotros y por nuestra salvación enviaste a tu Hijo al mundo. R/. Bendito seas por siempre, Señor.

* Bendito seas, Dios, Hijo único que te has rebajado haciéndote hombre como nosotros, para curar nuestras enfermedades. R/. Bendito seas por siempre, Señor.

 * Bendito Dios, Espíritu Santo Defensor, que con tu poder fortaleces la debilidad de nuestro cuerpo. R/. Bendito seas por siempre, Señor.

Mitiga, Señor los dolores de este hijo tuyo, a quienes ahora, llenos de fe, vamos a ungir con el óleo santo; haz que se sienta confortado en su enfermedad y aliviarlo en sus sufrimientos. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

SANTA UNCIÓN

(El sacerdote en silencio, IMPONE LAS MANOS sobre la cabeza del enfermo; después toma el santo óleo y unge al enfermo en la frente y en las manos , diciendo una sola vez:)

Por esta santa Unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. R/. Amén.

Para que libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad.  R/. Amén.

OREMOS

Te rogamos, redentor nuestro, que por la gracia del Espíritu Santo, curas el dolor de este enfermo, sanes sus heridas, perdones sus pecados, ahuyentes todo el sufrimiento de su cuerpo y de su alma y le devuelvas salud espiritual y corporal, para que, restablecido por tu misericordia, se incorpore de nuevo a los quehaceres de su vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

----------------------------

(Para uno que está en AGONÍA):

Padre misericordioso, tú que conoces hasta dónde llega la buena voluntad del hombre, tú que siempre estás dispuesto a olvidar nuestras culpas, tú que nunca niegas el perdón a los que acuden a ti, compadécete de tu hijo N., que se debate en la agonía.

Te pedimos que, ungido con el óleo santo y ayudado por la oración de nuestra fe, se vea aliviado en su cuerpo y en su alma, obtenga el perdón de sus pecados y sienta la fortaleza de tu amor.

Por Jesucristo, tu Hijo, que venció a la muerte y nos abrió las puertas de la vida y contigo vive y reina por los siglos de los siglos. R/.Amén.

PADRE NUESTRO

 Y ahora todos juntos invoquemos al Señor con la oración que el mismo Cristo nos enseñó: Padre nuestro…

AVE MARÍA

BENDICIÓN

-          Que Dios Padre te bendiga. R/. Amén.

-          Que el Hijo de Dios te devuelva la salud. R/. Amén.

-          Que el Espíritu Santo te ilumine. R/. Amén.

-          Que el Señor proteja tu cuerpo y salve tu alma. R/. Amén.

-          Que haga brillar su rostro sobre ti y te lleve a la vida eterna. R/. Amén.

-          Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo. R/. Amén

RECOMENDACIÓN DEL ALMA O ENTREGA DE LOS MORIBUNDOS A DIOS

Alma cristiana, al salir de este mundo, marcha en el nombre de Dios Padre todopoderoso que te creó; en el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que murió por ti; en el nombre del Espíritu Santo, que sobre ti descendió.

Entra en el lugar de la paz y que tu morada esté junto a Dios en la Patria celestial, con Santa María Virgen, Madre de Dios, con San José y todos los Ángeles y santos.

A continuación se puede rezar la SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María! .Ruega por nosotros santa Madre de Dios . Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén 


SI ACABA DE FALLECER

V./ Venid en su ayuda, santos de Dios. Salid a su encuentro, ángeles del Señor.

R./ Recibid su alma y presentadla ante el Altísimo.

V./ Cristo que te llamó, te reciba, y los ángeles te conduzcan al regazo de Abraham.

R./ Recibid su alma y presentadla ante el Altísimo.

V./ Dale, Señor el descanso eterno, y brille para él (ella) la luz perpetua.

R./ Recibid su alma y presentadla ante el Altísimo.

Oremos. Te pedimos, Señor, que tu siervo (-a) N., muerto (-a) ya para este mundo, viva para ti, y que tu amor misericordioso borre los pecados que cometió por fragilidad humana. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén