sábado, 13 de enero de 2018

JORNADAS DE PASTORAL DE LA SALUD 2018

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ACOMPAÑAR A LA FAMILIA EN LA ENFERMEDAD
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<<Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa>>  (Jn 19,27)
 
1 de Febrero:

 Presentación de la Campaña del Enfermo 2018

Imagen relacionada-         Por D. Rafael Gil Vicuña, Director del Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud
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INVITACIÓN
Charla informativa de la Asociación Riojana de familiares y amigos de niños con cáncer: FARO

Lugar: Salón de las  Oficinas Diocesanas   /  Hora: 17:30

8 de Febrero:

El impacto de la enfermedad en la familia.

El papel de la familia.

Por la Doctora Dª. Caridad  Garijo Ayestarán, neuropediatra.

Lugar: Salón de las  Oficinas Diocesanas  /   Hora: 17:30

Triduo en Honor a  Ntra Sra. de Lourdes  
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Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes de  La Rioja

(En la Parroquia de Santiago  El Real de Logroño)

    -     9 de Febrero, viernes: “Jesús y la familia ante la enfermedad (D. Rafael Gil Vicuña, Capellán del Hospital San Pedro de Logroño) Eucaristía a las 19:30

- 10 de Febrero, sábado: “La comunidad cristiana y la familia del enfermo” (D. José Ignacio Pérez, Párroco de Santiago El Real) Eucaristía a las 19:30

-         11 de Febrero, domingo: Jornada Mundial del Enfermo. Acompañar a la familia en la enfermedad” <<Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa>>  (Jn 19,27)

18:45 Procesión de las Antorchas con la Imagen de Ntra. Sra. de Lourdes y Santa Bernardita, desde la Plaza de la Iglesia de San Bartolomé hasta la Parroquia de Santiago el Real  de Logroño.

 19:30: Eucaristía presidida por D. Victor Manuel Jiménez López de     Murillas,  Vicario de Pastoral.
La imagen puede contener: 2 personas, personas de pie, multitud y exterior

                                               *************
15 de Febrero:

Acompañar a la familia en la enfermedad

 Por Sor Mª del Carmen Borau Irigoyen, Mercedaria de la Caridad.                   

Lugar: Salón de las  Oficinas Diocesanas  /   Hora: 17:30

22 de Febrero:

Acompañar a la familia a vivir el morir

Por D. Matías Salazar Terreros, sacerdote y psicólogo.

Lugar: Salón de las  Oficinas Diocesanas  /   Hora: 17:30Resultado de imagen de jornada mundial del enfermo2018

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JORNADAS DE FEBRERO INTERNACIONALES EN LOURDES


XV ENCUENTRO NACIONAL DE PROFESIONALES SANITARIOS CRISTIANOS


jueves, 11 de enero de 2018

CAMPAÑA DEL ENFERMO 2018


Acompañar a la familia en la enfermedad
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«“Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre”.

Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa»

(Jn.19,27)

En este año 2018 el nuevo Dicasterio para la Promoción Humana Integral de la Persona en su Comisión de Pastoral de la Salud ha querido iluminar la Jornada Mundial del Enfermo, 11 de febrero, desde la cita bíblica de Jn.19,21: «“Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa».

En España, la Campaña del Enfermo, 11 de febrero y VI domingo de Pascua (6 de mayo), acogiendo este lema y la invitación del reciente Sínodo de la Familia, la centraremos en el Acompañamiento a la familia en la enfermedad. Pues, cuando una persona enferma, enferma toda la familia.

El tema central de la Campaña de este año: “Acompañar a la familia en la enfermedad”, con el lema bíblico «“Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa» (Jn. 19,21), puede ser trabajado y difundido desde las siguientes razones y posible enfoque:
 

1.      Toda persona normalmente vive en una familia y, cuando cae enferma, es toda la familia la que se ve afectada profundamente, ve alterado el ritmo de su vida, con lo que unas optan por sacrificar parte de su vida social y profesional para acompañar al familiar enfermo; otras lo abandonan o soportan como una carga. En toda esta situación, también ella necesita, por tanto, atención y apoyo.

2.      Porque la familia tiene un papel insustituible en la atención integral al enfermo, que conviene conocer, valorar y fomentar. Porque la familia cristiana ha de ser, también en esta situación, la Iglesia doméstica que acoge, consuela y alivia al enfermo en el nombre del Señor.

3.      La Iglesia nos ha invitado, en los últimos años, a dirigir especialmente nuestra mirada a la familia:

·           Con el Sínodo sobre la Familia y su posterior Encíclica Amoris Laetitia.

·         También S. Juan Pablo II dedicó especial atención a la familia mediante sus catequesis sobre el amor humano, la Carta a las familias Gratissimam sane y sobre todo con la Exhortación apostólica Familiaris consortio.

·          Más recientemente la Nota de los obispos españoles para la Jornada de la Familia 2017, nos decía: “La familia, como Iglesia en miniatura, está llamada hoy más que nunca a ser posada en el que las personas heridas puedan recuperar la salud”.

4.      Se trata, de una Campaña de sensibilización, que nos invita a ampliar nuestra mirada más allá del enfermo, a su entorno familiar, con sus necesidades y como recurso fundamental para cada enfermo.

5.      La familia. ¡Qué gran papel el suyo! y ¡qué difícil a veces! Debemos reconocer y valorar siempre su entrega, su testimonio, pero también cuidarles pues muchas veces necesitan apoyo, cercanía, escucha y ayuda para vivir de manera más sana, humana y cristiana la enfermedad de su ser querido. Ellos son el rostro diario de la misericordia junto al enfermo.

6.   Así, el Papa, en su Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2018, nos pide que no nos    olvidemos nunca del papel de la familia: “No podemos olvidar la ternura y la perseverancia con las que muchas familias acompañan a sus hijos, padres y familiares, enfermos crónicos o discapacitados graves. La atención brindada en la familia es un testimonio extraordinario de amor por la persona humana que hay que respaldar con un reconocimiento adecuado y con unas políticas apropiadas”.

7.     Los Agentes de pastoral de la salud (obispos, sacerdotes, laicos, profesionales sanitarios o voluntarios). Se nos dice también en el Mensaje de este año: “Por lo tanto, médicos y enfermeros, sacerdotes, consagrados y voluntarios, familiares y todos aquellos que se comprometen en el cuidado de los enfermos, participan en esta misión eclesial. Se trata de una responsabilidad compartida que enriquece el valor del servicio diario de cada uno”.

3.      La Iglesia. “La Iglesia debe servir siempre a los enfermos y a los que cuidan de ellos con renovado vigor. (…) Jesús entregó a la Iglesia su poder de curar. La tarea de la Iglesia, que sabe que debe mirar a los enfermos con la misma mirada llena de ternura y compasión que su Señor, responde a este don de Jesús.(Mensaje JME 2018).

8.      Las comunidades. Como también nos dice el Papa: “La pastoral de la salud sigue siendo, y siempre será, una misión necesaria y esencial que hay que vivir con renovado ímpetu tanto en las comunidades parroquiales como en los centros de atención más excelentes”.

9.     Valorar el papel de la mujer dentro de la familia. Enriquecer la teología y la pastoral desde las claves femeninas que nacen de toda la experiencia de cuidado de la salud. Querámoslo o no, la mujer –en el seno familiar- nos ha mostrado una línea pastoral y un compromiso vital del que tenemos que aprender los varones para responder mejor a la llamada de Jesús con los que sufren.

10.     El cartel de la Campaña trata de mostrar estas ideas. En el hemos querido resaltar: en el tema se resaltan las palabras Acompañar y Familia; está lleno de manos, pues el tacto, la caricia, el abrazo son los signos no-verbales más potentes que todos tenemos y que tanto aportan en el momento de la enfermedad; los colores expresan calidez, vida, diferencia, esperanza,… y son manos abiertas entregándose, dándose, buscando, abrazando,...

11.      La estampa es más clásica y remite al texto bíblico que el Papa nos propone para la JME. Es el episodio tan significativo de Jesús entregando a su Madre al cuidado de Juan y al discípulo colocándole en manos de María. “Y desde aquella hora” María y Juan se acompañaron como familia, en el dolor por la muerte del ser querido.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA XXVI JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2018

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Mater Ecclesiae: «Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre.
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa»  (
Jn 19,26-27)

Queridos hermanos y hermanas:
La Iglesia debe servir siempre a los enfermos y a los que cuidan de ellos con renovado vigor, en fidelidad al mandato del Señor (cf. Lc 9,2-6; Mt 10,1-8; Mc 6,7-13), siguiendo el ejemplo muy elocuente de su Fundador y Maestro.
Este año, el tema de la Jornada del Enfermo se inspira en las palabras que Jesús, desde la cruz, dirige a su madre María y a Juan: «Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19,26-27).
1. Estas palabras del Señor iluminan profundamente el misterio de la Cruz. Esta no representa una tragedia sin esperanza, sino que es el lugar donde Jesús muestra su gloria y deja sus últimas voluntades de amor, que se convierten en las reglas constitutivas de la comunidad cristiana y de la vida de todo discípulo.
En primer lugar, las palabras de Jesús son el origen de la vocación materna de María hacia la humanidad entera. Ella será la madre de los discípulos de su Hijo y cuidará de ellos y de su camino. Y sabemos que el cuidado materno de un hijo o de una hija incluye todos los aspectos de su educación, tanto los materiales como los espirituales.
El dolor indescriptible de la cruz traspasa el alma de María (cf. Lc 2,35), pero no la paraliza. Al contrario, como Madre del Señor comienza para ella un nuevo camino de entrega. En la cruz, Jesús se preocupa por la Iglesia y por la humanidad entera, y María está llamada a compartir esa misma preocupación. Los Hechos de los Apóstoles, al describir la gran efusión del Espíritu Santo en Pentecostés, nos muestran que María comenzó su misión en la primera comunidad de la Iglesia. Una tarea que no se acaba nunca.
2. El discípulo Juan, el discípulo amado, representa a la Iglesia, pueblo mesiánico. Él debe reconocer a María como su propia madre. Y al reconocerla, está llamado a acogerla, a contemplar en ella el modelo del discipulado y también la vocación materna que Jesús le ha confiado, con las inquietudes y los planes que conlleva: la Madre que ama y genera a hijos capaces de amar según el mandato de Jesús. Por lo tanto, la vocación materna de María, la vocación de cuidar a sus hijos, se transmite a Juan y a toda la Iglesia. Toda la comunidad de los discípulos está involucrada en la vocación materna de María.
3. Juan, como discípulo que lo compartió todo con Jesús, sabe que el Maestro quiere conducir a todos los hombres al encuentro con el Padre. Nos enseña cómo Jesús encontró a muchas personas enfermas en el espíritu, porque estaban llenas de orgullo (cf. Jn 8,31-39) y enfermas en el cuerpo (cf. Jn 5,6). A todas les dio misericordia y perdón, y a los enfermos también curación física, un signo de la vida abundante del Reino, donde se enjuga cada lágrima. Al igual que María, los discípulos están llamados a cuidar unos de otros, pero no exclusivamente. Saben que el corazón de Jesús está abierto a todos, sin excepción. Hay que proclamar el Evangelio del Reino a todos, y la caridad de los cristianos se ha de dirigir a todos los necesitados, simplemente porque son personas, hijos de Dios.
4. Esta vocación materna de la Iglesia hacia los necesitados y los enfermos se ha concretado, en su historia bimilenaria, en una rica serie de iniciativas en favor de los enfermos. Esta historia de dedicación no se debe olvidar. Continúa hoy en todo el mundo. En los países donde existen sistemas sanitarios públicos y adecuados, el trabajo de las congregaciones católicas, de las diócesis y de sus hospitales, además de proporcionar una atención médica de calidad, trata de poner a la persona humana en el centro del proceso terapéutico y de realizar la investigación científica en el respeto de la vida y de los valores morales cristianos. En los países donde los sistemas sanitarios son inadecuados o inexistentes, la Iglesia trabaja para ofrecer a la gente la mejor atención sanitaria posible, para eliminar la mortalidad infantil y erradicar algunas enfermedades generalizadas. En todas partes trata de cuidar, incluso cuando no puede sanar. La imagen de la Iglesia como un «hospital de campaña», que acoge a todos los heridos por la vida, es una realidad muy concreta, porque en algunas partes del mundo, sólo los hospitales de los misioneros y las diócesis brindan la atención necesaria a la población.
5. La memoria de la larga historia de servicio a los enfermos es motivo de alegría para la comunidad cristiana y especialmente para aquellos que realizan ese servicio en la actualidad. Sin embargo, hace falta mirar al pasado sobre todo para dejarse enriquecer por el mismo. De él debemos aprender: la generosidad hasta el sacrificio total de muchos fundadores de institutos al servicio de los enfermos; la creatividad, impulsada por la caridad, de muchas iniciativas emprendidas a lo largo de los siglos; el compromiso en la investigación científica, para proporcionar a los enfermos una atención innovadora y fiable. Este legado del pasado ayuda a proyectar bien el futuro. Por ejemplo, ayuda a preservar los hospitales católicos del riesgo del «empresarialismo», que en todo el mundo intenta que la atención médica caiga en el ámbito del mercado y termine descartando a los pobres.
La inteligencia organizacional y la caridad requieren más bien que se respete a la persona enferma en su dignidad y se la ponga siempre en el centro del proceso de la curación. Estas deben ser las orientaciones también de los cristianos que trabajan en las estructuras públicas y que, por su servicio, están llamados a dar un buen testimonio del Evangelio.
6. Jesús entregó a la Iglesia su poder de curar: «A los que crean, les acompañarán estos signos: […] impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos» (Mc 16,17-18). En los Hechos de los Apóstoles, leemos la descripción de las curaciones realizadas por Pedro (cf. Hch 3,4-8)y Pablo (cf. Hch 14,8-11). La tarea de la Iglesia, que sabe que debe mirar a los enfermos con la misma mirada llena de ternura y compasión que su Señor, responde a este don de Jesús. La pastoral de la salud sigue siendo, y siempre será, una misión necesaria y esencial que hay que vivir con renovado ímpetu tanto en las comunidades parroquiales como en los centros de atención más excelentes. No podemos olvidar la ternura y la perseverancia con las que muchas familias acompañan a sus hijos, padres y familiares, enfermos crónicos o discapacitados graves. La atención brindada en la familia es un testimonio extraordinario de amor por la persona humana que hay que respaldar con un reconocimiento adecuado y con unas políticas apropiadas. Por lo tanto, médicos y enfermeros, sacerdotes, consagrados y voluntarios, familiares y todos aquellos que se comprometen en el cuidado de los enfermos, participan en esta misión eclesial. Se trata de una responsabilidad compartida que enriquece el valor del servicio diario de cada uno.
7. A María, Madre de la ternura, queremos confiarle todos los enfermos en el cuerpo y en el espíritu, para que los sostenga en la esperanza. Le pedimos también que nos ayude a acoger a nuestros hermanos enfermos. La Iglesia sabe que necesita una gracia especial para estar a la altura de su servicio evangélico de atención a los enfermos. Por lo tanto, la oración a la Madre del Señor nos ve unidos en una súplica insistente, para que cada miembro de la Iglesia viva con amor la vocación al servicio de la vida y de la salud. La Virgen María interceda por esta XXVI Jornada Mundial del Enfermo, ayude a las personas enfermas a vivir su sufrimiento en comunión con el Señor Jesús y apoye a quienes cuidan de ellas. A todos, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios, imparto de corazón la Bendición Apostólica.
Vaticano, 26 de noviembre de 2017.
Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
Francisco

martes, 19 de diciembre de 2017

RECITAL DE VILLANCICOS EN LA CAPILLA DEL HOSPITAL SAN PEDRO DE LOGROÑO

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RECITAL DE VILLANCICOS
 INTERPRETADOS POR EL CORO PARROQUIAL
DE SAN PÍO X DE LOGROÑO
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21 DE DICIEMBRE
 
HORA. 18:00
LUGAR: CAPILLA DEL HOSPITAL SAN PEDRO

LOS ENFERMOS  PODRÁN SEGUIR EN DIRECTO  DESDE SUS HABITACIONES A TRAVÉS DEL CANAL TV DEL HOSPITALLa imagen puede contener: 12 personas, personas sonriendo, interior

viernes, 15 de diciembre de 2017

Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

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El Secretarido Diocesano de Pastoral de la Salud les desea una muy Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.                 
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Villancico compuesto por el cantautor riojano Chema Purón
 
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 “La situación de extrema pobreza generalizada adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela”
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domingo, 3 de diciembre de 2017

3 de diciembre día internacional de las personas con discapacidad


El Papa y los enfermos se emocionan en la Casa Madre Teresa de Dacca




El Papa y los enfermos se emocionan en la Casa Madre Teresa de Dacca
El Papa Francisco ha saludado cama por cama a los dolientes, a los que tantas veces ha llamado «la carne de Cristo»
 
Cuando parecía que ya no quedaba espacio para más emociones después del encuentro con los dieciséis refugiados rohingya, el Papa Francisco y los enfermos de la Casa Madre Teresa volvieron a desatarla recíprocamente este sábado en Dacca, pocas horas antes del vuelo de regreso a Roma.
 
Además de los enfermos y de los huérfanos, la casa acoge y ayuda cada año a miles de personas discapacitadas físicas o mentales en una ciudad con millones de pobres. Pero, sobre todo, guarda un recuerdo muy valioso.
 
Las Misioneras de la Caridad tienen tres casas en Dacca, una de ellas dedicada a acogida de niñas-madre desde que la abrieron como hogar de las “heroínas”, muchachas y mujeres embarazadas por violación de soldados pakistaníes durante la guerra de independencia en 1971.
 
Pero en esa casa pobre y sencilla del barrio de Tejgaon se alojaba Madre Teresa de Calcuta cuando venía a Dacca, una ciudad de 17 millones de habitantes donde la extrema pobreza golpea los ojos de cualquiera que llegue.
 
Si la casa es una reliquia, todavía más lo son las Misioneras de la Caridad que la atienden. Francisco les ha confesado que «siento una gran ternura cuando me encuentro con religiosas ancianas o sacerdotes que han vivido su vida sirviendo plenamente a los demás con alegría y paz», y cuyos ojos son «indescriptibles».
 
Pero los protagonistas eran los enfermos de todas las edades, que el Papa fue saludando en sus camas o sus sillas de ruedas, y que tantas veces ha llamado «la carne de Cristo».
No hubo discursos sino algo mejor: una caricia para cada enferma o enfermo, muchos abrazos y un gesto muy poco corriente en Francisco pero que encaja bien en Dacca: dejar que las mujeres le besen la mano.
 
A su llegada, dos niñas pequeñas le tomaron simpáticamente de la mano para acompañarle a entrar en la casa, donde su gesto de ir saludando a cada enfermo, cama por cama, recordaba a san Juan Pablo II, el gran amigo y admirador de Madre Teresa, a quien casi todo el mundo sigue llamando así, incluso después de su canonización por Francisco el 4 de septiembre de 2016 en el marco del Año Santo de la Misericordia.  (Alfa y Omega)

domingo, 26 de noviembre de 2017

"Los capellanes en los hospitales son parte de la humanización sanitaria"


El director de la Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal
 
Jesús Martínez Carracedo ha llegado muy lejos sin alejarse demasiado de su pueblo natal, Salceda de Caselas (Pontevedra). A caballo entre Madrid y Galicia, combina el sacerdocio en su parroquia de Vigo con la dirección de la Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal. Tras pasar años 13 años como capellán de hospital y especializarse dos años en Roma, fue nombrado hace cuatro años para este puesto. Sobre sus hombros descansa la coordinación de la relación entre la iglesia y las instituciones sanitarias en las 70 diócesis españolas. Esto abarca tanto a los muchos hospitales católicos presentes en nuestro país, como a los hospitales de la red pública, donde la iglesia mantiene una asistencia “espiritual” no exenta de críticas. También han sido polémicos algunos posicionamientos de la iglesia exigiendo límites en aspectos médicos por razones de conciencia, un ámbito que compete asimismo a la Pastoral de la Salud. Martínez Carracedo conversa sobre estos aspectos con LA REVISTA de Redacción Médica con tono calmado, pero ideas firmes.

Primero de todo, ¿Jesús o Suso? 

En Galicia a los Jesús nos llaman casi siempre Suso y, como el Martínez es tan conocido, soy Suso Carracedo. Pero puedes decir Jesús Martínez Carracedo, sin problema.

¿Por qué la Conferencia Episcopal le eligió a usted al frente de la Pastoral de la Salud?

Bueno, además de mi experiencia en los hospitales, yo fui el primer cura de España en hacer la licenciatura en Pastoral de la Salud, en Roma.
 
Martínez Carracedo, en su despacho.
Ha sido capellán de hospital durante 13 años. Una pregunta un poco polémica: ¿quién le pagaba la nómina?

La nómina a nosotros nos la paga la diócesis. El servicio religioso es un servicio que el hospital ofrece a los pacientes, pero lo hace a través de, entre comillas para que nos entendamos, “una empresa subcontratada”, que es la diócesis, a la que paga una cantidad por dar ese servicio. La diócesis tiene sus trabajadores, que somos los capellanes, que tenemos que tener la aprobación del gerente. La diócesis propone trabajadores y la Gerencia los aprueba. Somos un servicio para garantizar un derecho del enfermo, que es el derecho a tener la asistencia religiosa.

En esta experiencia de 13 años como capellán de hospital me imagino que habrá estado al lado de muchos enfermos en situaciones muy graves.

Estuve cuatro años en el Hospital Xeral Cíes de Vigo. Una de las plantes en las que acompañaba era la de Pediatría y, bueno, ver morir a niños son de esas situaciones difíciles. Tengo algunos en mente… el acompañarles a ellos, a sus padres, hacer incluso después el entierro con sus compañeros de clase. Experiencias duras, sobre todo el sentido de injusticia… la muerte de un niño es algo casi antinatural. Si se te mueren tus padres, eres huérfano, si se te muere tu marido o tu mujer eres viudo o viuda, pero si se te muere un hijo, ¿qué eres?

Imagino que en este tiempo se habrá encontrado tanto con gente que agradecía su presencia en el hospital, como con gente a la que le molestaba.

Sí. Pero dos o tres personas, no más. La gran mayoría, o me acogían bien, o eran respetuosos, e iniciábamos un diálogo social con tranquilidad. Yo siempre entraba en la habitación y si era en una habitación nueva decía: “soy el capellán, venía a hacerle una visita”. Con la verdad por delante. Entonces, alguno que estaba en la cama de al lado se daba media vuelta y tú ya sabías que a ese no le apetecía. Yo creo que lo primero es que hay que ser normales. Alguna persona me ha dicho “ahora mismo no quiero nada con usted” y yo he salido con toda la tranquilidad del mundo, porque para mí también era difícil entrar en esos momentos tan graves y en su misma situación quizá yo habría hecho lo mismo.
 
Martínez Carracedo defiende la labor de la iglesia en materia de sanidad.
¿Cómo cree que contribuye la figura de un sacerdote en el hospital al bienestar del paciente?

El paciente tiene varias dimensiones reconocidas por la OMS: la dimensión física, a la que se dedican básicamente los médicos y enfermeras; la dimensión psicológica, que el hospital también garantiza con atención psicológica; la dimensión social, de la que se ocupan los trabajadores sociales y tiene una dimensión espiritual o religiosa, que se garantiza también a través de la atención espiritual. En nuestro país hay un acuerdo con la Iglesia Católica para atender a los católicos en el hospital, básicamente porque en principio son bastantes más, pero algo que algunos no saben es que hay acuerdos con las demás religiones mayoritarias. Nosotros estaríamos dentro de la humanización del hospital y de la atención integral al paciente. Nos centramos en la dimensión espiritual, aunque después podamos hacer trámites a nivel social, a través de Cáritas.

La sanidad y la Iglesia Católica han ido de la mano durante siglos, pero eso cambió a raíz del establecimiento de un sistema de salud público...

La Iglesia casi siempre trató de dar respuesta a aquello que no daba el sistema público y hoy está yéndose a los campos que la sanidad pública sigue sin cubrir. Hay dos campos donde inciden los hospitales católicos y donde lo público invierte poco: cuidados paliativos y salud mental. Hace poco Podemos denunciaba que en Madrid hay seis centros paliativos de la Iglesia y uno público. Para mí el problema no es que haya seis de la iglesia, sino que haya sólo uno público. Cómo puede ser que se invierta tan poco en paliativos y hablemos después de acompañar en el final de la vida. En Salud Mental, desde que se cerraron los antiguos manicomios, lo público se quedó solo con la atención a los crónicos muy crónicos que no tienen apoyo familiar o a los agudos.
 
en corto
Un libro: En primer lugar La Biblia. Después, 'El Alquimista', de Paulo Coelho.

Una película: 'La Historia de Marie Heurtin'.

Una canción: 'O voo da pomba', de Milladoiro.

Una ciudad para vivir: Vigo… o Roma.

Una ciudad para viajar: Urueña, uno de esos pueblos desconocidos de Galicia.

Un objeto imprescindible: Un bolígrafo.

Un personaje de su vida: Mi madre y ahora mismo mis sobrinas.

Un personaje histórico: Jesucristo.

Equipo de fútbol: El año pasado fui feliz con el Celta, porque ganó al Barça y al Marid.

Lema vital: 'Cualquier otro es mi hermano'.

¿Qué le hace feliz?: Estar con la gente y ayudar.
La Pastoral se encarga de los aspectos de bioética, donde ha habido grandes polémicas. ¿No ha obstaculizado la Iglesia Católica algunos avances que hubieran revertido en más salud y bienestar para los enfermos?

Esa crítica no se le hace solo a la iglesia, sino a todo bioético. Siempre dicen que los comités de bioética son los que limitan las cosas. Pero es que, a lo mejor, no todo vale. Hay una máxima en Bioética que dice “no todo lo posible es éticamente factible”. La Bioética nació como respuesta a los experimentos que se hicieron sobre humanos sin pedir permiso a nadie. Con los enfermos, con los negros en Estados Unidos, infectándolos del sífilis; con los presos en las cárceles y con los prisioneros en los campos de concentración nazis. Todos esos crímenes éticos provocaron que la Bioética dijese que había que poner unos mínimos éticos. La Iglesia propone, pero hoy día no es la voz más importante en Bioética.

¿Qué grado de interlocución tienen con el resto de actores?

He estado 11 años de secretario del Comité de Ética de Vigo. No pedí yo estar allí, sino que fue al revés. Éramos 20 miembros, yo era el único cura: el resto eran profesionales médicos, enfermeras. Allí se decidía sobre cada caso en concreto para informar al médico o a la familia que nos pedía su parecer o a la familia que nos pedía nuestro parecer, que nunca es vinculante. Después, la Xunta de Galicia me lo solicitó y estuve cuatro años en el Comité de Ética de Galicia.

Hay personas que desean morir debido a sus enfermedades.

No niego que pueda haber algún caso muy puntual de una petición de eutanasia, pero a los Comités de Ética en los que yo he estado, no ha llegado ninguna. Mi experiencia es que hablamos mucho de necesidad de eutanasia cuando en España hay un problema mayor, que es el excesivo alargamiento, y de eso no habla nadie, porque alargar las cosas parece que queda bien, y acortar no. Yo creo que la calidad está en cómo ayudar a morir bien. Y en ese acompañamiento final es verdad que hay muchas necesidades en España.

En ese sentido, ¿qué opinión tiene respecto de la sedación terminal?

Hoy la sedación es una parte terapéutica. Pero lo que no se puede es, para una persona que está bien, sin dolor, pedir la sedación porque la familia está llena de ansiedad y miedos. Nosotros a veces en contexto de broma decimos que casi a quien hay que ponerle sedación es a la familia. La familia está angustiada, porque se le está muriendo su ser querido, pero tú ves al enfermo y éste está tranquilo. Te dicen “sédelo”, “pero que está tranquilo, que no tiene dolor”, “ya, pero es que se está dando cuenta de que se está muriendo”. Muchas veces sedamos a las personas sin dejarle la opción a que se enteren de que se van a morir. ¿Por qué digo esto? Porque es muy importante saber que puedes morirte, porque a lo mejor tienes cosas que arreglar: o quieres cambiar el testamento, o quieres pedir que venga el capellán a hablar contigo, o el psicólogo, o quieres llamar a aquel nieto que está en no sé dónde, con el que has tenido un enfrentamiento por teléfono la última vez y quieres pedirle perdón. Y esta parte humana no se la permitimos. Hablamos mucho de autonomía de la persona, y resulta que después no le damos la autonomía, le damos la información a la familia, y es la familia la que decide a quién le da la información. Dicen cosas como: “es que no sé si decirle a mamá que papá está con cáncer”. ¿Pero tú sabes las cosas que ha vivido ya tu madre a sus 80 años? La Guerra Civil, la muerte de sus padres…

“Hablamos mucho de eutanasia y hay un problema mayor: el excesivo alargamiento. Yo creo hay que ayudar a morir bien”

¿Cree que las nuevas generaciones están menos preparadas para enfrentarse al dolor y a la muerte?

Van a sufrir más. Ese “no le vamos a decir al niño que papá está en paro, que igual sufre”.

¿De dónde le vino la vocación sanitaria en un principio?

En el seminario, los formadores me pidieron que fuese a hacer ayuda pastoral en el hospital. Era la época en que había mucho sida y estuve acompañando a los enfermos. A raíz de ahí empezó mi interés en que un sacerdote pueda hacer un bien grande en medio del mundo de la sanidad y de la salud.

¿Echa de menos Galicia?

No, porque yo me voy todos los viernes y vuelvo todos los lunes. Yo trabajo aquí de martes a viernes, el sábado y el domingo estoy en mi parroquia en el centro de Vigo y el lunes doy clase en el seminario de Bioética y Pastoral de la Salud.

Vive a caballo de Madrid y Galicia.

Sí. Estoy financiando Renfe (ríe).

¿Dónde y cómo descubrió la vocación religiosa?

Yo soy del rural, mis padres son creyentes y acudíamos a la iglesia. Teníamos contacto con el sacerdote, que me invitó a ir al seminario cuando terminé EGB y allí entré. Entré con una idea de sacerdote y fui descubriendo otro estilo que me gustaba más.
 
Martínez Carracedo, junto a una imagen de la Virgen en la entrada de la sede de la Conferencia Episcopal.
¿Cuál es ese estilo? 

A mí me gusta mucho escuchar a la gente. Creo que a la gente se le descubre escuchándola, que se le ayuda simplemente con escucharle para que puedan sacar a fuera también sus miedos, sus lágrimas, sus sufrimientos, pero también sus alegrías y sus esperanzas. Entonces creo que eso hace feliz y yo es donde me siento más a gusto.

¿Tiene algún recuerdo especialmente querido de su infancia?

Yo creo que me tiene marcado el mundo rural. Tengo mentalidad rural incluso para leer las cosas del día a día en la ciudad. El rural tiene una cosa bonita y es que el tiempo lo marcan los acontecimientos. En la ciudad el tiempo lo marca el reloj. En nuestra sociedad hoy parece que tú lo controlas todo, cuando la mentalidad del rural te da la conciencia de que tú no eres el que lo controla todo, tú lo que tienes es que adaptarte al medio, y adaptarte al medio no siempre es fácil, pero te da mucha paz.

¿Qué hace en su tiempo libre?

El trabajo me ocupa bastante, pero no me pesa, disfruto con lo que hago. Cuando no tengo trabajo, mis hobbies son sobre todo salir con la bici, estar con los amigos, y normalmente los domingos como en casa con mis padres y mis hermanos, mis cuñados y mis sobrinas. 
 

sábado, 25 de noviembre de 2017

MISIÓN EN LA RIOJA,IGLESIA EN SALIDA



Los pobres (enfermos, ancianos, discapacitados…) fueron una prioridad en la misión de Jesús (Lc 4, 14 ss); a ellos les dedicó una parte significativa de su tiempo. La Iglesia ha de prestar hoy a los enfermos una atención prioritaria, siguiendo el mandato del Señor: «Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios» (Mt 10,8)
A la luz de la actuación de Jesús con los enfermos y de la rica tradición de la historia de la Iglesia en este campo, deseamos contribuir desde nuestro sector pastoral que abarca varios campos: parroquias, servicios de asistencia religiosa en centros hospitalarios y residenciales, profesionales cristianos y religiosos/religiosas socio-sanitarios a impulsar una Iglesia de La Rioja en Misión.

jueves, 16 de noviembre de 2017

I JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Jesús desamparado
Escultura del canadiense Thimoty P. Schamalz
 
Se trata de una escultura de Jesús, en tamaño natural, que representa una persona sin techo acostada en un banco, cubierta entera con una manta salvo los pies, que sobresalen marcados por los clavos de la crucifixión.
 
1. Sentémonos con los pobres y descartados. Sentarse es atenderlos, verlos, acercarlos a nuestro corazón, no desentendernos de todas las situaciones que afectan a la dignidad del ser humano. Las pobrezas son muchas y de muy diferentes clases. Como en el banco de la escultura, siempre hay un sitio para nosotros.
 
2. Contemplemos sus heridas, las pobrezas. Pueden ser diferentes pero todas hacen sufrir al que las padece. Probablemente también nosotros tengamos llagas. Como nos dice Jesús cuando resume todos los mandamientos –«amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo»–, pensemos en lo que nos gustaría que hiciesen por nosotros y en lo que podemos hacer por otros.
 
3. Obremos dando respuestas concretas. Nuestra vida ha de tener respuestas concretas para nuestros hermanos. No lo dejemos para mañana. Muchas personas pasan a nuestro lado; entre todos, con todos y para todos podemos realizar algo. La Iglesia nos ofrece una manera de actuar desde el inicio mismo de su misión, no lo hace con ideas sino con obras concretas. Al final, Jesús nos juzgará por nuestras obras, que tienen un rostro y un nombre, por amor.
 

No amemos de palabra sino con obras, 
Mensaje del papa Francisco