jueves, 24 de septiembre de 2015

1. EL AGENTE DE PASTORAL DE LA SALUD


SECRETARIADO DIOCESANO DE PASTORAL DE LA SALUD
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1.    EL AGENTE DE PASTORAL DE LA SALUD

 

“Id proclamando que el reino de los cielos está cerca. Sanad enfermos” (Mt 10,7-8)

 

EL VISITADOR DE ENFERMOS O EL AGENTE DE PASTORAL DE LA SALUD

 

¿QUIÉN ES?

 

¿Quién es el visitador de enfermos o el agente de Pastoral de la salud?

·        Es un creyente cristiano que vive su fe con un compromiso.

·        Es una persona que tiene una vocación, y que realiza una tarea misionera.

·        Alguien que se siente llamado por Dios para estar cerca del que sufre. Va a ser su presencia amorosa. Por tanto es un enviado.

 

Enviado por Jesucristo para hacer lo que El hizo en la tierra: escuchar, acompañar, aliviar a los enfermos.

 

Enviado por la comunidad. Representa a la comunidad parroquial que le envía para que en su nombre, esté cerca de los enfermos y les ofrezca su apoyo.

 

CUALIDADES Y ACTITUDES

 

Estas cualidades (las características, los conocimientos…) y actitudes (la forma de actuar cada uno, el comportamiento que tiene…), le servirán al visitador de enfermos para ir trabajando una forma de ser y de vivir que le ayudará cuando tiene que relacionarse con el enfermo, el sufrimiento y todo que le rodea.

 

Y también cuando tiene que relacionarse con la vida parroquial.

 

Ante todo es:

PERSONA ESPIRITUAL

-          Que valora la vida espiritual y vive la relación con Dios a través de la oración.

-          Que contempla el misterio del sufrimiento donde Dios está siempre acompañando al que sufre.

-          Que quiere estar cerca del que sufre, para consolarle y servirle de apoyo. De tal forma que el enfermo se sienta ayudado a vivir su situación con la compañía amorosa del Padre.

Abierta al trabajo en EQUIPO

-          Cree y favorece el trabajo en equipo.

-          Y tiene capacidad de trabajar en equipo.

-          Receptiva a las aportaciones de los otros.

-          Con  interés por la formación. Con esfuerzos para cultivar su inteligencia y su conocimientos. Y de cuidar un corazón afable, bondadoso. Siempre con deseos  de prepararse para hacer el trabajo con los enfermos, lo mejor posible.

Es una persona rica en:

HUMILDAD

Humildad sinónimo de calidad de persona.

Para acercarse al enfermo con actitud humilde, comportamiento humilde, acogiendo sus creencias, convencidos de que vamos a aprender y no sentirnos maestros.

Humildad y realismo. Con frecuencia la persona a la que visitamos, está en situación de sufrimiento y necesita que nos acerquemos dándonos cuenta de lo que ella está pasando. En un encuentro así verás que tu diálogo no debe tener palabras vacías, como: tienes que tener ánimo, esto pasa pronto.

No estamos para dar diagnósticos de lo que le pasa al enfermo, pero sí, para acoger sus sentimientos. Ejemplo: Un anciano dice “me voy a morir pronto”, y nosotros le contestamos, ¿por qué dice eso, cómo se encuentra?...O “tiene muchos años y piensa que puede llegar la muerte ?

Otro puede decir: “estoy muy solo, me han olvidado”.

Otro: “Veo que esto no mejora”

Nuestra respuesta siempre con realismo, centrada en la persona y en sus sentimientos.

Comunica:

SENCILLEZ Y SERENIDAD

Despertando confianza.

Estas actitudes se reflejan en nuestras expresiones, en el tono de voz y en nuestros gestos sencillos, con naturalidad, con serenidad y seguridad.

No son las palabras altisonantes las que más ayudan al enfermo. Hay preguntas que se plantean no para ser contestadas sino que ellas mismas interrogan a la persona que las plantea. Ejemplo: Uno dice  ”yo ya no voy a ser lo que era, cada día estoy más torpe…” No tiene necesidad de nuestra respuesta, se siente con confianza para pensar en alto.

Atentos, sin fingimiento ni dobleces. Que no demos mala impresión. Siempre delicados, con cuidado como para no molestar. ( como puntillas ).

Ofrece:

PACIENCIA

La situación de enfermedad cambia  a las personas, (las hace exigentes, centradas en sí mismas…)

Por eso se necesita paciencia para escuchar todo tipo de desahogos.

En el mundo de la enfermedad y el sufrimiento, la duda y la pregunta; el temor y la esperanza, son ingredientes que siempre están presentes.

 

COMPRENSIÓN

Comprender sus expresiones y comportamientos: Si repite los argumentos… Si está inquieto. Comprenderle y además creerle, hacemos cargo de lo angustiado que se siente y mostrarnos comprensivos para que el enfermo vea que le creemos.

Actitud comprensiva no es ser blandengue, es decirse a sí mismo: quiero comprenderte, pero aunque no te comprenda, aunque no entienda lo que piensas y lo que estás viviendo, yo te acojo así, tal como te sientes.

 

RESPETO

Al enfermo y a la familia, aunque veamos cosas que nos sorprenden. Pues como decimos, la enfermedad nos cambia y no sabemos lo que haríamos si nosotros estuviéramos en su lugar.

Respetar, también las convicciones y las creencias, “las manías”, sabiendo que nosotros no vamos a dar lecciones.

Jesús invitó a no juzgar, ni siquiera cuando hay razones visibles para ello. Tampoco yo te condeno (Jn 8,10-11) .

 

El  Visitador de enfermos o Agentes de Pastoral es:

PRUDENTE

Todo el actuar tiene que estar regido por la Prudencia y la Discreción.

-          En el decir o no decir, como hay que decirlo, y lo que hay que callar.

-          En el hacer. Siempre muy correctos. No invadir el terreno del enfermo. Permanecer a una distancia prudente.

-          En el mirar: concentrar nuestra atención  en el enfermo o su familia. Intentar captar la situación, sin mirar descaradamente, sin curiosear el recinto donde estemos.

Una imprudencia nos puede estropear y los asuntos de los que se tenga conocimiento a través de este servicio del voluntariado.

DISCRETO

Con todas las confidencias y los asuntos de los que se tenga conocimiento a través de este servicio del voluntariado.

 

Vive en:

DISPONIBILIDAD

Que nos tiene que llevar a estar:

Despiertos para captar la situación del enfermo, conocer sus sensibilidades, gustos y necesidades…

Despiertos: No quiere decir curiosos, meternos en lo que no se debe; mirar fiscalizando todo. No. Despiertos con una mirada observadora, tratando de conocer su realidad-

Despiertos para dar apoyo, ayudar, pero también para recibir. Porque los enfermos nos enseñan muchas cosas, entre otras, nos ayudan a “mirar la vida con agradecimiento, a valorar lo importante”.

Y dispuestos para dar nuestro tiempo, que nosotros consideramos es muy valioso.

Dispuestos para regalar nuestra escucha y nuestra comprensión, cosa que supone esfuerzo, y que no es fácil hacerlo.

Cuando nos acercamos al enfermo, a veces llevamos la mente ocupada con las cosas de nuestra vida: Las alegrías, tristezas, preocupaciones, proyectos…todas nuestras vivencias. En el momento de estar con el enfermo tenemos que dejar todo apartado y ponernos con la mente vacía, dispuestos para “acoger” todo lo que quiera decirnos, o comunicarnos.

Esto es una forma de vivir la disponibilidad, “dar al enfermo el regalo de nuestro tiempo”.

El modo de vivir la disponibilidad al igual que otras de las cualidades que están aquí señaladas, va estar marcado por:

·        El enfermo: sus características y necesidades-

·        Las veces que le hayamos visitado. Y, le vamos conociendo.

·        El grado de confianza que ya tengamos entre ambos.


Así esta trayectoria de conocimiento y confianza que tengamos, es la que dará la pauta de nuestro comportamiento.

Cuidado: la experiencia no debe relajarnos y descuidar el modo de comportarnos.

Es importante estar atentos a la situación de cada momento y a las necesidades del enfermo.

A primera vista parece fácil, pero bien vivido puede hacernos cambiar nuestro modo espontáneo e impulsivo, por una actitud serena y de acompañamiento.

 

¿QUÉ PODEMOS OFRECER?

Observamos su situación: Siempre lo que convenga para el enfermo.

Aquí damos alguna pista.

·        Se necesita hablar, le escuchamos.

·        Si le gusta escuchar, estar entretenido: le damos conversación.

·        Si quiere soledad, saludarle y nos vamos. No molestar.

·        O puede preferir que le acompañemos en silencio.

·        Si quiere moverse, le ayudamos a dar un paseo.

·        Igual le gusta algún juego de mesa. O que le informemos sobre las noticias, sucesos, etc.

·        Estar atentos a sus necesidades básicas y que acaso no puede hacer por sí mismo: Beber un sorbo de agua, abrigarse con una chaqueta o quitársela porque tiene calor, sentarse cómodo…
 

Atento a:

LA ESCUCHA

Interesarse por el mundo del enfermo que visitamos. Quizás sea este el primer significado de la palabra escucha. No hay escucha sin interés.

Si no ponemos atención, oímos pero No escuchamos realmente.

Somos más dados a querer quedar bien con buenas palabras, que aponernos a disposición de escuchar lo que nos quiere decir.

Todos. Desde los niños hasta los ancianos tienen necesidad de ser escuchados. Pero no se nos ha enseñado a escuchar.


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