lunes, 2 de enero de 2017

Amenazas y riesgos para la salud del deterioro del medio ambiente:

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Salud Ambiental abarca los aspectos de la salud humana que son determinados por factores físicos, químicos, biológicos, sociales, y psicosociales en el ambiente. 
 
También se refiere a determinar, corregir, controlar y prevenir esos factores que nos pueden enfermar a nosotros y a las generaciones futuras. Se encuadraría dentro de la Promoción de la salud. 
 
Edwin Chadwick, ya en 1842 puso de manifiesto cómo las malas condiciones del aire, agua, suelo y entorno eran factores fundamentales en la diseminación de las enfermedades.
 
 Actualmente, la evidencia muestra que los factores ambientales influyen en el 80% de las enfermedades estudiadas por la OMS. Y que el grueso de este efecto recae en niños y grupos más vulnerables, como los pobres y las mujeres en edad reproductiva.
 
El rostro enfermo de la Tierra, hoy:
Amenazas y riesgos para la salud del deterioro del medio ambiente: 
 
a. Agua: hay personas que viven en lugares con mala calidad de las aguas que beben ; en otras, el problema son las aguas residuales mal depuradas que pasan al ecosistema en los ríos, y de ésta a los peces que luego comemos, o a los campos donde se cultivan los vegetales que llegan a nuestra mesa.
 
 b. Temperaturas: olas de calor o frío. Estudios en la Península Ibérica muestran la existencia de una temperatura máxima diaria a partir de la cual se da un incremento de la mortalidad. Para el caso de Madrid esta tempera tura máxima  diaria de “disparo de la mortalidad” es de 36,5ºC, siendo 41ºC para Sevilla, 33,5ºC para Lisboa y 30,3ºC para Barcelona. En cuanto al frío, en Madrid sería por debajo de los 6ºC. Los ancianos son los que más riesgo corren.
 
 c. Ambientes determinados: favorecen la presencia y multiplicación de algunas enfermedades; un buen ejemplo lo tenemos en  la Legionela, una bacteria que se desarrolla con gran rapidez en aguas con temperaturas superiores a 35 grados, por ejemplo: en torres de refrigeración, máquinas de lavado de coches, camiones de limpieza de calles,… o en aguas estancadas de zonas calurosas.
 
d. Contaminación atmosférica:
 
1. Dióxido de nitrógeno: emitido por los coches, motos o fábricas. En España los resultados del análisis en 13 ciudades (proyecto EMECAS) indican que un incremento de 10 μg/m3 en los niveles de humos negros provoca un aumento de 0,8% en el número de defunciones diarias.
 
2. Ozono: se calcula que el empobrecimiento del ozono estratosférico en un 10% provoca 300.000 casos adicionales de cáncer de piel y 4.500 de melanoma al año en todo el mundo.
 
 3. Partículas en suspensión: de diversos tipos, unos de los más corrientes es el polen: nuevas plantas en ciudades, plantas importadas, hacen que la presencia de polen o esporas sea mayor de lo normal, y a las que nuestro cuerpo no está habituado. Se asocian con epidemias de asma y de otras enfermedades alérgicas como la rinitis.
 
4. Dióxido de azufre (causante de la lluvia ácida), plomo, metales pesados (por humo de los coches,…). 
 
 5. Radiaciones ultravioletas: cada verano mucha gente toma el sol en horas de máximo peligro para la piel (riesgo de cáncer).
 
6. Radiaciones ionizantes: las que recibimos cuando nos sometemos a una radiografía de Rx u otros tratamientos radiactivos hospitalarios, y aquellas que provienen de fuentes nucleares.
 
 7. Radón: un gas presente en espacios cerrados en zonas graníticas (las casas que están sobre suelo de granito deben ser abiertas al menos una hora cada día).
 
8. Campos electromagnéticos: luces led y luces azules de tablets y teléfonos móviles, con efectos en cataratas y en la retina; antenas de radio,…
 
e. Contaminación acústica: ruido en las calles, locales de ocio, cascos de música, trabajos con maquinaria,…
 
f. Contaminantes químicos: El metilmercurio y los PCB (tales como los pesticidas, insecticidas, herbicidas,…); sustancias químicas y sus mezclas, en zonas habitacionales; productos con los que están hechas o lavamos nuestras prendas íntimas o nuestra ropa de cama,… Estos son particularmente dañinos en la infancia, ya que el sistema nervioso en desarrollo es particularmente vulnerable a sus efectos, pues un niño puede absorber hasta un 50% del plomo presente en los alimentos, mientras que un adulto sólo absorbería un 10%. 
 
g. Agentes biológicos: vectores (virus, bacterias) provocados por el cambio climático que no les mata por no darse temperaturas frías, o el movimiento de mercancías y personas a nivel mundial, como cauce de transporte y movilidad de los mismos.
 
 h. Las condiciones socioeconómicas: no cabe duda que, también éstas, condicionan a lo largo de la vida la salud y el riesgo de enfermedades. Desde el punto de vista científico existe un estrecho vínculo entre pobreza y medio ambiente. En el Reino Unido, se vio que de las 11.400 toneladas de productos químicos cancerígenos emitidas al aire en 1992, un 82% procedían de instalaciones situadas en los distritos más desfavorecidos. Se ha comprobado también que los problemas respiratorios se concentran en las zonas más pobres. 
 
i. Accidentes químicos: recordemos por ejemplo, el naufragio del petrolero "Prestige" frente a las costas de Galicia en noviembre de 2003 , el de las minas de Alnazcóllar, el incendio del cementerio de neumáticos de Seseña este año pasado, o la contaminación atmosférica que producen los incendios forestales cada verano
 
En definitiva, existen 4 formas de exposición del ser humano (inhalación, ingestión, contacto, e irradiación), aunque habitualmente estamos expuestos a varias a la vez. Así, cada persona puede estar expuesta, por ejemplo, a contaminación atmosférica, ruido y estrés; o a factores que se suceden en diferentes periodos de la vida (por ejemplo, productos absorbidos en la leche materna, radiación ultravioleta debido a la exposición solar durante la infancia, humo del tabaco, exposición profesional a productos químicos, exposición a campos electromagnéticos, etc.).
 
Al mismo tiempo, estos efectos de los factores ambientales sobre la salud dependen, también, de diferentes factores como: la predisposición genética, la forma de vida, la cultura, los factores socioeconómicos, la localización geográfica, el clima o la exposición a tensiones medioambientales.
 
Y hay que tener en cuenta, además, que estos elementos contaminantes tienen mucha movilidad: pueden pasar de un medio a otro (por ejemplo, las dioxinas liberadas son transportadas por la atmósfera, se depositan en el suelo, en la vegetación y en el agua) y continuar su transferencia entre ellos (del aire al suelo, del agua a los sedimentos) y al ecosistema.
 
Múltiples efectos: En el informe “Ambientes saludables y  prevención de enfermedades: hacia una estimación de la carga de morbilidad atribuible al medio ambiente” realizado por la OMS, se presentan patologías en las que tienen una influencia muy importante los factores ambientales:
 
* Cáncer: por ejemplo, el cáncer de pulmón, la leucemia o los melanomas en la piel, debidos a una exposición a rayos UVA excesiva, o a contaminación química o atmosférica.
 
* Enfermedades neuropsiquiátricas: este gran grupo de enfermedades incluye el Alzheimer y otras demencias, desórdenes afectivos bipolares, enfermedad de Parkinson, esquizofrenia, epilepsia, esclerosis múltiple, insomnio, depresión,… Muchas de estas tienen relación con factores ambientales, por ejemplo, la depresión debido al estrés laboral, el insomnio a la exposición al ruido y, más recientemente, la enfermedad de Parkinson se ha ligado a la exposición a productos químicos. 
 
Cataratas: se han asociado a la exposición a la luz del sol y del humo ambiental del tabaco, así como al humo de los combustibles sólidos (por ejemplo, las cocinas con leña).
 
* Sordera: la pérdida de oído que conduce a la sordera puede ser causada por la exposición laboral a altos niveles de ruido. 
*  Enfermedad cardiovascular: se relaciona con riesgos ambientales como la contaminación atmosférica, riesgos en el lugar de trabajo, exposición a productos químicos como el plomo y exposición al humo.  
 
* Neumopatía obstructiva crónica: La EPOC es una enfermedad progresiva caracterizada por una pérdida gradual de la función pulmonar. Su factor de riesgo más importante es el tabaquismo, pero también se incluyen la exposición al polvo, a los productos químicos en el lugar de trabajo, y la contaminación atmosférica.
 
Por ejemplo, en países donde se utiliza leña en los hogares para cocinar o calentar, los niveles de humo interior suelen ser altos, y por ello son más afectadas las mujeres que los hombres. Sin embargo, en regiones más desarrolladas los valores más altos están en los hombres debido a mayores exposiciones laborales, especialmente en aquellas regiones que explotan yacimientos minerales: granito, pizarra,…
 
*  Asma: Se puede generar por exposiciones ambientales, tanto de interior como al aire libre, tales como la humedad, los ácaros del polvo, los hongos alergénicos o el humo, tanto de combustibles sólidos como del tabaco. 
 
*  Enfermedades musculoesqueléticas: La lumbalgia, la artritis reumatoide o la artrosis se han ligado a riesgos laborales como vibraciones, movimientos repetidos, movimientos de flexión o levantar pesos pesados. La incidencia de estas es mayor en grupos tales como agricultores, limpieza, conductores y trabajadores inexpertos.
 
Para pensar:
 “La vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. 
 
 Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. (…) En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios. 
(Papa Francisco. Homilía de S. José, 19-marzo-2013)
 
Preguntas:
*En tu parroquia, en tu barrio, ¿qué riesgos concretos para la salud están presentes? Cita alguno.
 
* ¿Habías pensado alguna vez que hacer pastoral de la salud también es cuidar que no se enferme? 
 
*  Escuchando al Papa Francisco, ¿te sientes llamada/o a custodiar a la gente, cuidando el medio ambiente?
 

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