martes, 10 de enero de 2023

RETOS DE LAS PERSONAS MAYORES.


 


 

1.- Texto bíblico.

“Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso es el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.

Cuidado con los profetas falsos; que se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos… Es decir por sus frutos los conoceréis.”

(Mt 7, 13-20).


2.-Reflexión pastoral.

El paso de una etapa a otra en el itinerario de la vida supone siempre algún reto. Es lógico que se sienta en la transición de la madurez a la vejez. No se ha de tener miedo a enfrentarse a las incidencias que trae consigo. Ante esta realidad me viene al pensamiento aquel famoso poema del poeta norteamericano Robert Frost, “el camino no elegido” (1916) que aparece referido en la película “El club de los poetas muertos” (1989): “… encontré dos caminos que se bifurcaban en el bosque y yo… tomé el menos transitado, y eso marcó la diferencia.”. Ante esta cita no puedo, por menos, evitar reflexionar sobre la importancia que tienen para nuestra vida y nuestra realización personal en las elecciones que se hacen a lo largo de su paso.

Hemos sido creados para afrontar retos; contamos con la capacidad mental, física, psicológica e incluso la capacidad de reacción, dadas por Dios para asumir y superar los retos que representan vivir en este mundo.

 

Todos, en algún momento de nuestra vida, llegamos a alguna realidad que aparece frente a nosotros y tenemos varias opciones para elegir. Y es en esa situación cuando se ha de tener el suficiente coraje para tomar el camino correcto. La persona mayor, en su etapa, también tiene una dimensión existencial que modifica la relación del individuo ante las situaciones que se le van presentando. Veamos tres ejemplos de realidades que el mayor ha tenido que enfrentarse como reto:

 

  • La soledad no deseada. Esta realidad es uno de los principales problemas en la actualidad, y según datos estadísticos, afecta a la mitad de la población con más de 80 años. Todo aquello que va asociado a la etapa del envejecimiento: pérdida progresiva de los refuerzos sociales, culturales y familiares pueden ser desencadenantes del aislamiento social. Debido a su efecto tanto en la salud física, mental y emocional, la soledad no deseada hace a las personas mayores más vulnerables ante ciertas patologías afectando y disminuyendo su calidad de vida y su bienestar: “El que la soledad sea impuesta, la duración de la misma y la cantidad y calidad de las relaciones son los aspectos más importantes para entender por qué se siente en algunas circunstancias, teniendo presente la diversidad de personalidades, y que a medida que se envejece es más probable que los tres se den a la vez, produciendo un sentimiento de soledad más profundo que en etapas anteriores de la vida. Sentirse y vivir sin compañía cuando uno la desea y/o la necesita es uno de los problemas más graves que conciernen a los mayores, especialmente si carecen de afectos y lazos familiares.” (Subcomisión Familia y Defensa de la vida de la CEE, “La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones.”; 2022; pg. 14). Con motivo del Congreso “la riqueza de los años” el Papa Francisco animó a los participantes a colaborar a acompañar la soledad de los mayores: “Salid a las calles de vuestras parroquias y buscad a los ancianos que viven solos. La vejez no es una enfermedad, pero con caridad, cercanía y consuelo espiritual podemos curarla.” (Francisco Papa. Discurso a los participantes del Congreso Internacional “La riqueza de los años” de 31 de enero de 2020).

 

  • Fomentar el diálogo intergeneracional. El modo de relacionarse de personas que pertenecen a distintas generaciones es básico para el buen funcionamiento y armonía de los diferentes grupos que componen la sociedad. Cada grupo generacional tiene cosas importantes e interesantes para ofrecer a los otros, de manera que recíprocamente se nutran en dicho intercambio. Se podría decir que dichas relaciones intergeneracionales son el pilar de la existencia de un estado armónico de la comprensión y aceptación de todas las etapas de la vida humana. Esta iniciativa tiene la pretensión de sensibilizar a la sociedad y a la Iglesia sobre la valiosa contribución que aportan las personas mayores al resto de generaciones: “De ahí que sea tan necesario promover una “alianza entre jóvenes y ancianos”, para llenar el vacío de la indiferencia y ayudar a los jóvenes a “afrontar el futuro”, para que se dé esa continuidad entre generaciones y no haya un abismo entre unos y otros como está sucediendo en nuestros días.” (Subcomisión Familia y Defensa de la vida de la CEE, “La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones.”; 2022; pg. 15).   El Papa Francisco defiende el diálogo intergeneracional y el valor de la familia en múltiples documentos y alocuciones, entre ellos las catequesis que ha dirigido a los ancianos: “Es necesario el diálogo entre generaciones: si no hay diálogo entre jóvenes y ancianos, entre adultos, si no hay diálogo, toda generación permanece aislada y no puede transmitir el mensaje. […] La alianza entre generaciones es indispensable. Una sociedad donde los ancianos no hablan con los jóvenes, los jóvenes no hablan con los ancianos, los adultos no hablan con los ancianos ni con los jóvenes, es una sociedad estéril, sin futuro, una sociedad que no mira al horizonte, sino que se mira a sí misma. Y se queda sola. Que Dios nos ayude a encontrar la música adecuada para esta armonización de las diferentes edades: los pequeños, los ancianos, los adultos, todos juntos: una hermosa sinfonía de diálogo.” (Francisco Papa, “La longevidad: símbolo y oportunidad.”, en “La edad anciana, una bendición para la sociedad. Catequesis del Papa acerca de la vejez.”; 2022, pg. 9, 12).

 

  • Consecuencias de la pandemia. La pandemia de la Covid-19 ha cambiado muchas cosas de nuestra vida cotidiana, afectando a todas las facetas de la vida de la sociedad. Ha cambiado la percepción y el comportamiento como sociedad. En lo que respecta al mundo de las personas mayores, se ha hecho patente el denominado “edaismo” como una realidad discriminatoria. Ha enfatizado las necesidades y vulnerabilidades que tienen las personas mayores en lo que respecta a su derecho a la salud: “Si todos somos conscientes de que la pandemia nos ha hecho sentir vulnerables y necesitados del afecto de nuestros seres queridos, de un modo especial muchas personas mayores han experimentado en este tiempo la necesidad de que la Iglesia se muestre más que nunca como una comunidad sensible y cercana a los que sufren el abandono, la soledad y la cultura del descarte.” (Subcomisión Familia y Defensa de la vida de la CEE, “La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones.”; 2022; pg. 17). Las personas mayores tienen el mismo derecho a recibir cuidados que cualquier otra persona. Ninguna vida es más valiosa que otra.

 

Quizás una de las consecuencias positivas de esta situación podría ser el desarrollo de la empatía y la solidaridad intergeneracional, entre las personas mayores y el resto de la sociedad, de manera especial con los jóvenes, colaborando cada uno desde su realidad ante la situación de soledad que se vivió en los momentos más intensos de la pandemia, como nos lo recuerda el Papa Francisco: “La pandemia, en la cual estamos todavía obligados a vivir, ha visto – por desgracia, muy dolorosamente- un revés para el obtuso culto a la velocidad. Y en este período, los abuelos actuaron como barrera ante la “deshidratación” emocional de los pequeños. La alianza invisible de las generaciones, que armonizan los tiempos y los ritmos, nos devuelve la esperanza de no vivir la vida en vano. Y devuelve a cada uno el amor por nuestra vida vulnerable, cerrándole el paso a la obsesión de la velocidad, que simplemente consume.” (Francisco Papa, “La longevidad: símbolo y oportunidad”, en “La edad anciana, una bendición para la sociedad. Catequesis del Papa acerca de la vejez.”; 2022, pg. 11).

3.- Cuestiones para reflexionar.


a)      La pandemia ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha golpeado la vida de todos, pero de manera especial a los mayores: enfermedad, muerte personal o de allegados, soledad, discriminación… ¿La respuesta a estas realidades se ha hecho a través del camino fácil muy transitado, o por el contrario, a través del camino menos transitado?

 

b)      ¿La Pastoral de la salud cómo puede acompañar a las personas mayores a abordar sus retos, desde un punto de vista integral, incorporando la visión sanitaria, social y pastoral?

 


4.- Para orar. 

A ti Dios mío elevo mi oración, por todos los que se sienten agobiados por el peso de los años, tu amorosa presencia permitió que se prolongasen sus días en la tierra.

  • Dios mío, ellos miran para atrás y ven todo el camino recorrido, desde las travesuras de la infancia hasta la fragilidad del ahora.
  • Retira Señor toda la amargura de sus espíritus y que recuerden con preferencia los hechos agradables y felices.
  • Borra cualquier señal de resentimiento causado por la ingratitud y la maldad de los que algún día pasaron junto a ellos, alegra sus corazones cansados y abatidos, dale los medios de revivir las alegrías de una vida normal y sociable.
  • Dios mío ahuyenta los fantasmas de la soledad, del abandono y del desprecio.
  • Rodéalos de amparo y calor humano en su diario vivir para que puedan mantener un ánimo bien dispuesto, abierto y feliz.
  • Recompensa la disposición que demostraron, con la bendición de aquella paz que viene de ti y supera todas las limitaciones de la vejez.
  • Amén. (Anónimo).

 

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